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Manuel Naranjo Sosa (Naranjo)

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18/03/2015 09:20

La narración de este artículo, documentos de archivo y gráficos han sido recogidos literalmente de los volúmenes de la historia de la UD Las Palmas cuyo autor es Antonio de Armas de la Nuez.

 

MANUEL NARANJO SOSA (NARANJO)

 

El señor Hernández Coronado decía que para ser futbolista había que romper muchos zapatos y faltar muchos días a clase. En verdad, en el caso particular del apodado "Ciclón de Guanarteme" no le faltaba razón.

La infancia de Naranjo transcurriría lentamente en las despobladas y polvorientas calles de la Barriada de Guanarteme que le viera nacer.

En los años cuarenta las arenas ocupaban la mayor parte de la ciudad. éstas en su lento y silencioso peregrinar venían a morir a la playa donde los niños de la época se ejercitaban con avezada maestría en el deporte de la pelota.

Manolo Naranjo desde muy pequeño demostraría lo que sería de mayor: amable, servicial y valiente. Los chicos del barrio se desvivían por ser amigos de aquel jabato que jugaba con tanto ardor.

Naranjo.

 

Por aquellos años en Guanarteme había muchos solares donde jugar. Unos amigos de Naranjo formaron un equipo al que denominaron "Pequeño Marino", un conjunto que adquiriría gran relevancia en el contexto futbolístico insular. Fundar un club en la Barriada de Guanarteme con el nombre del histórico Marino de "fuera de la portada" pudiera parecer extraño, pero no lo era. Desde el merendero, o sea, el cine Astoria y Chile, todos eran marinistas. Desde el Barrio de Santa Catalina al Refugio y La Isleta victoristas.

Plaza del Pilar de la barriada de Guanarteme en los tiempos en que el joven Naranjo comenzaba a ejercitarse en la práctica del balompié. Como se puede apreciar en la foto, sus calles estaban desiertas y pobladas de solares.

Con el transcurso del tiempo Naranjo iría en gradación ascendente, peldaño a peldaño, hasta convertirse en uno de los ídolos inolvidables de nuestro equipo representativo.

Foto retrospectiva de un joven Naranjo el día de su ingreso en la UD Las Palmas procedente del equipo "Luz y Vida".

Jugador de gran honradez profesional y cariño inmenso al equipo de su tierra, fue siempre un ejemplo de superación y voluntad. Todos los aficionados que tuvimos la inmensa suerte de verlo jugar pensamos que el club amarillo tiene una deuda de gratitud hacia este jugador que se ha entregado sin reservas sobre el campo, defendiendo con todo honor la camiseta de nuestro equipo, siendo para su clase y categoría de los menos recompensados. Naranjo fue siempre un jugador de gran rendimiento tanto jugando en su propio feudo como actuando de visitante, habiéndose sabido ganar el respeto y la consideración no sólo de sus compañeros de equipo sino de los mismos adversarios.

Licencia federativa del jugador Naranjo.

Entablamos nuestro diálogo con Naranjo en uno de los bancos de la familiar Plaza del Pilar en su entrañable Barrio de Guanarteme.

Con agitada respiración y ligero tartamudear nuestro interlocutor se desvive en atenciones acudiendo presto y solícito a la cita. No obstante, a pesar de su exquisita cordialidad, su rostro refleja cierto rictus de incredulidad y decepción.

Libro sobre la vida del jugador escrito por Federico Silva Rojo.

 

¿No le agradan las entrevistas?

- No se trata de eso. A los jugadores de mi época nos han tenido siempre completamente olvidados y su llamada me ha cogido de sorpresa. He defendido los colores amarillos durante muchos años con gran orgullo poniendo toda mi entrega y esfuerzo. Sin embargo, nunca he recibido el menor gesto de gratitud por parte de los rectores del club. El silencio y la indiferencia han sido mis grandes premios. Hoy en día vivo completamente alejado de todo lo que rodea al fútbol y trato de emplear mi tiempo en otros menesteres.

¿Cómo transcurrieron sus primeros años?

- Yo había nacido el 16 de marzo de 1928 en la ciudad de Telde, que era el lugar de procedencia de mi familia, pero mis padres se trasladaron a la Barriada de Guanarteme siendo yo muy niño. En este barrio crecí y ha transcurrido toda mi vida. Mi padre, José Naranjo Pérez, era propietario de un camión de transporte y mi madre, Asela Sosa Pulido, regentaba un puesto de frutas en el mercado del Puerto. Aunque a ambos les colmaba de satisfacción mi vocación por el fútbol, se sentían, sin embargo, preocupados de mi falta de interés en los estudios.

Acudía diariamente a un colegio público de la calle Castillejo donde el director D. Manuel Rodríguez, sería con el tiempo directivo de la UD Las Palmas. Teníamos al lado el campo de La Cícer que era un auténtico vivero de futbolistas. De allí saldrían grandes jugadores como los hermanos Oramas, Cedrés, Montes, Manolín, etc... También jugábamos en el campo del Pequeño Marino, que era un terreno de diminutas dimensiones que estaba situado en los alrededores  de la Plaza del Pilar. El Pequeño Marino era un equipo que no estaba federado y lo integrábamos los chicos del barrio.

¿Dónde continuaría su trayectoria futbolística?

- El padre de Pancho Viera, guardameta fundacional junto a Manolo Montes en la UD Las Palmas, tenía una guagua completamente destartalada. Recuerdo que la amarraba con verguilla por todas partes y realizaba el trayecto de Guanarteme al Rincón. Las calles del barrio eran todas de tierra y al pasar la guagua hacía un ruido infernal levantando una gran polvareda. Los pasajeros al observar nuestra destreza con la pelota pedían al chófer que parase para vernos jugar haciendo grandes elogios de los chicos que apuntaban buenas condiciones para triunfar en el deporte del balompié.

Un buen día me vino a buscar Pancho Viera y Cedrés para llevarme al "Luz y Vida", un equipo de Tamaraceite que tenía como presidente a D. Manuel Acosta Cabrera. Este club era de Tercera Regional en la categoría de adheridos. De esta época recuerdo preferentemente los enfrentamientos contra el "Estrella Blanca", club donde jugaba Juanito Beltrán. Posteriormente me enrolé un año en el Porteño, presidido por D. Bonifacio Vega Nuez, para terminar regresando al "Luz y Vida" donde permanecí hasta mi ingreso en la UD Las Palmas.

El club amarillo había seguido mi trayectoria a través de su delegado de enlace D. José Sánchez (Pepito Pellagofio) que venía con frecuencia a verme jugar.

Mi primer contrato fue de 5000 ptas. de prima de fichaje y 500 ptas. mensuales.

Documento de cesión del jugador Naranjo a la UD Tenerife.

Cromos de Torres y Naranjo.

¿Qué recuerda del primer ascenso?

- Llegué al club durante la temporada 1950/51, liga triunfal que culminó con el primer ascenso de nuestro equipo a la División de Honor. Los entrenadores confiaban en gente más experimentada y casi siempre disponían de la misma formación. Me alineé en el cuadro titular en sólo tres partidos. De estos años fundacionales resaltaría sobre todo el compañerismo extraordinario que había entre todos los componentes de la plantilla. Los hermanos Manolín y Tatono así como Cedrés eran de mi mismo barrio de Guanarteme y ya nos conocíamos de haber jugado juntos en la playa y en el campo de La Cícer. También salía con otros compañeros como Paco Elzo, Tacoronte, Peñita y Antonio Viera formando un grupo muy divertido.

Cuando el entrenador Arsenio Arocha me dijo que tenía que viajar para jugar contra el Atlético Tetuán me puse muy nervioso ya que nunca había tenido un traje y no sabía qué ponerme. Recuerdo que el primer conjunto de chaqueta y pantalón que me hice fue en el sastre Puga y me acompañó Manolo Montes. ¡Aquel día fue un verdadero acontecimiento para mí!

Posteriormente, en su primer año en la División de Honor, juega Vd. sólo un partido en Chamartín contra el Real Madrid siendo cedido posteriormente a la UD Tenerife...

- Como le he dicho no me daban muchas oportunidades. El club se encontraba situado en los últimos lugares de la tabla clasificatoria y como consecuencia de ello comenzaron a traerse refuerzos de La Península y extranjero. Me encontraba muy desanimado y decidí cambiar de aires. A remolque del éxito obtenido por nuestro equipo se funda la UD Tenerife. El club amarillo fue muy generoso con el equipo tinerfeño ya que le ayudaba a costarnos la ficha y la mensualidad. En la misma situación que yo se encontraban otros jugadores de la plantilla que también fueron cedidos como Juanono, Polo, Pancho Viera, Villar, Salvador Mújica, Tatono, Bartolo, etc... Teníamos como técnico a Hilario Marrero y entrenábamos diariamente en el campo de La Manzanilla. Residíamos en La Laguna en una antigua casa que el club había acondicionado para nosotros.

Instantánea de la UD Tenerife intercalada entre las hojas del semanario deportivo "Teide Olímpico" de fecha lunes 18 de mayo de 1953.

De izquierda a dercha: Carreras (portero suplente), Ortega, Juanono, Santa Cruz, Villar, Tatono y Pancho Viera.

De rodillas: Lorenzo, Naranjo, Juanito, Mujica y Manolín.

 

De mi estancia en la vecina isla tengo muchos recuerdos con grandes anécdotas que comentamos con agrado frecuentemente. Sin embargo, aquel ilusionante proyecto deportivo estaba destinado a fracasar debido a la gran oposición ejercida por el CD Tenerife, que era nuestro rival más directo.

Después de su estancia en la Ciudad de los Adelantados regresa de nuevo a la disciplina amarilla a la llegada de Satur Grech...

- A mi regreso de Tenerife tomé la decisión de retirarme del fútbol y así se lo hice saber a la junta directiva y al nuevo entrenador Satur Grech. Me consideraba un jugador muy maltratado y no gozaba de las mismas oportunidades que mis compañeros. Todo me lo tenía que ganar con doble esfuerzo haciéndome jugar en las demarcaciones que no se adaptaban a mis condiciones, e incluso jugando bien y rindiendo a satisfacción de los técnicos, prensa y público en general, terminaba siempre sentado en la grada de suplente.

Satur Grech.

 Aquella desigualdad con respecto a mis compañeros de forma tan sistemática terminó haciéndome mucho daño. Cuando le informé al técnico sobre mi propósito de abandonar el fútbol recuerdo que quedó muy sorprendido, rogándome que esperara a la finalización del entrenamiento. Aquella misma tarde se realizó un partidillo donde la principal novedad la constituía el delantero Ricardito que reaparecía. Este jugador había venido avalado como un gran refuerzo procedente del Real Madrid. El entrenador Satur Grech me llamó aparte dándome la consigna de seguirlo por todo el campo, orden que llevé a cabo al pié de la letra no dejando al delantero moverse a sus anchas ni perforar nuestra meta. Finalizado el entrenamiento D. Satur me hizo pasar a su despacho dentro del estadio y me dijo: "¿Cómo es posible que Vd. se quiera retirar jugando de la forma que lo ha hecho hoy? En mi opinión tiene Vd. un puesto de titular en el equipo y puede irse Vd. preparando porque muy pronto tendrá su oportunidad". Recuerdo que sus palabras me llenaron de alegría. Por aquellas fechas comenzaba la Copa del Generalísimo y en el primer encuentro nos tocaba enfrentarnos en el viejo campo de Atocha a la Real Sociedad. Según el criterio del entrenador y de todos los expedicionarios realicé un partido muy completo siendo muy alabado por la crítica donostiarra, circunstancia que contribuyó a mi afianzamiento en la titularidad del equipo.

 

El cancerbero amarillo Pepín bloca con su clásico "fecho" un balón que intentaba rematar el extremo madridista Kopa. Al fondo, Torres y Naranjo siguen atentamente la jugada. Esta fenomenal línea media fue considerada por el gran técnico Daucik y gran parte de la crítica especializada como la mejor línea volante de España.

 

En aquellos años la línea media formada por Torres-Naranjo era considerada entre las mejores medias de España...

- En realidad éramos dos jugadores muy complementarios y de jugar tantos partidos juntos nos entendíamos a la perfección. Ambos sabíamos nuestro cometido y jugábamos de memoria. La misión mía consistía en marcar a los jugadores más peligrosos del equipo contrario en el centro del campo dejándole espacio a Manolo Torres para que pudiera maniobrar y realizar su juego. Debido a mis condiciones físicas no me limitaba solamente a una sola marca sino a todo jugador que invadía mi demarcación. Sobre si nuestra línea media era la mejor de España prefiero que sean otros los que opinen. La verdad es que en aquella época había grandes volantes. La línea media del Valencia compuesta por Puchades y Pasieguito fue muy nombrada. De igual forma la del Atlético de Bilbao integrada por Mauri-Maguregui, que era la línea media del Equipo Nacional. Reflexionando sobre las palabras del entrenador Daucik al decir que Torres y yo formábamos la línea media mejor de España es obligado decir que tuve mucha suerte de coincidir con Torres en el equipo amarillo ya que era un jugador que había militado en grandes equipos y jugaba con una gran serenidad animándome constantemente. En los lanzamientos de faltas y penas máximas era un auténtico fuera de serie, muy superior a todos los jugadores que he visto.

Se comenta a menudo que sin su labor de desgaste en el centro del campo, Torres no hubiera lucido de igual forma.

- He escuchado esas afirmaciones repetidas veces y creo que son algo exageradas. Si bien es verdad que éramos dos jugadores complementarios y que yo trataba en todo momento de facilitarle su labor creativa en el campo, hay que reconocer que Manolo Torres era ya un jugador consagrado antes de conocer a Naranjo.

De los grandes jugadores que le tocó marcar. ¿Destacaría a alguno en particular?

- En mi opinión no ha existido nunca un jugador con las condiciones de Alfredo Di Stéfano. Era completísimo en todas sus funciones ya que reunía todo lo que puede tener un jugador. A su excelente técnica le unía una fuerza física descomunal que durante los noventa minutos de juego te resultaba imposible de contener. Era para su equipo el mejor rematador y el que organizaba todo el juego en el centro del campo, pero no sólo se limitaba a lo dicho sino que a su vez presionaba y hacía labores de marcaje como si se tratara de un defensa. Sin duda ha sido el mejor jugador de todos los tiempos. Lo tuve que marcar en numerosas ocasiones y manteníamos unos duelos muy duros donde nos decíamos de todo, pero al final del choque nos dábamos un abrazo y nos felicitábamos mutuamente.

Con Kubala recuerdo que también mantenía grandes diálogos durante todo el partido. Eran jugadores muy diferentes. Al contrario que Di Stéfano, a Kubala le gustaba recrearse mucho en la jugada, empleando un juego más espectacular y vistoso con grandes alardes técnicos. Era también un jugador extraordinario que utilizaba mucho los codos para proteger el balón.

En un encuentro frente al Real Madrid resultó Vd. gravemente lesionado en una dura entrada de Roque Olsen...

- Poca gente sabe que Roque Olsen estuvo a punto de fichar en la UD Las Palmas como jugador y cuando las negociaciones estaban prácticamente cerradas la directiva amarilla terminaría inclinándose por Luis Molowny.

Roque Olsen.

Olsen era un jugador contundente que entraba fuerte al balón pero sin mala intención. En la jugada que produjo mi lesión disputábamos un balón y al girar la pierna, se me trabaron los tacos en el césped produciéndome una lesión de ligamentos. Al sacarme en camilla del campo, el público enardecido recriminaba al jugador la acción cuando en realidad fue una falta fortuita donde Olsen no tuvo culpa alguna.

El Dr. Garayzábal reconociendo en Madrid a nuestro excelente medio Naranjo de su lesión de tobillo.

 

¿Tuviste ofertas de algún club de los grandes?

-  El Barcelona siempre mostró gran interés en adquirir mis servicios ya que actuando contra ellos siempre había realizado buenos partidos. El club catalán ponía como condición no pagar ningún traspaso comunicándome que si yo me presentaba en la Ciudad Condal con la carta de libertad estaban dispuestos a pagarme 175.000 ptas. por temporada, cantidad muy respetable para aquellos años. El equipo amarillo tenía sobre mí una cláusula de opción y finalmente no se llegaría a un acuerdo. Tengo que manifestar con toda sinceridad que no me causó ningún pesar ya que defender la camiseta amarilla de mi tierra era mi mayor orgullo y honor.

Se dice que Vd. se cuidaba como nadie y llevaba una vida irreprochable...

- Yo he vivido siempre para el deporte. Mi vida discurría diariamente entre el Estadio Insular y mi casa. Soy una persona muy hogareña y después de tantos viajes y concentraciones me apetecía estar rodeado de mi familia. También solía dar algún paseo por mi barrio de Guanarteme y charlar con mis amigos de siempre.

En un diario deportivo madrileño se publicó una crónica donde se afirmaba que el medio Naranjo y el guardameta Pepín serían llamados a la Selección...

- Todos sabíamos que jugar en un club como la UD Las Palmas en aquellos tiempos representaba una gran dificultad para las aspiraciones de cualquier jugador. Resulta verdaderamente incomprensible entender que jugadores de la talla de Alfonso Silva, Rafael Mújica, Rosendo Hernández o Molowny hayan sido internacionales en contadas ocasiones a pesar de haber pertenecido a grandes clubes de La Península.

Equipo amarillo en el partido de "Las Langostas" frente al Atlético de Bilbao.

En octubre del año 1954, nuestra ciudad se ve inundada por una plaga de langostas provenientes de África.

Los rectores de nuestro club, ante las dificultades de visión para el correcto desarrollo del partido, consideran aplazar el encuentro, pero ante la negativa de La Nacional y el equipo rojiblanco, finalmente éste se lleva a efecto empatando ambos equipos a tres tantos.

De izquierda a derecha, de pié: Pepín, Juanono, Marcial, Beltrán, Torres Naranjo y Castellanos (portero suplente).

De rodillas: Sanz, Vázquez, Gallardo, Ricardo y Macario.

 

Sus compañeros comentan que en las concentraciones participaba Vd. en toda clase de de juegos con verdadera fortuna, especialmente a las cartas donde era un consumado maestro...

- Las concentraciones eran muy aburridas y si pensabas demasiado en el partido los nervios se iban apoderando de ti. Los jugadores tratábamos de olvidarnos ocupando nuestro tiempo y así todo transcurría de una forma más agradable. Formábamos una gran familia y siempre estábamos dándonos bromas.

Un pulmón llamado Naranjo.

En este encuentro frente al equipo bilbaíno denominado de "Las Langostas!" brilló con luz propia el jugador canterano Naranjo, maravillando a propios y extraños con su extraordinaria entrega y pundonor.

 

En una ocasión nuestro capitán Juanito Beltrán y Juanito Vázquez se enzarzaron en una refriega de golpes en un entrenamiento y fueron expedientados por el club. Cuando llegamos al Hotel Santa Brígida, Satur Grech distribuyó las habitaciones de los jugadores. Todos eran de dos camas excepto una que era de tres. El entrenador Satur Grech que era un gran comunicador y psicólogo dispuso que el dormitorio de tres camas fuese ocupado por Juanito Beltrán, Vázquez y un servidor con la sana intención de que en el régimen de concentración ambos jugadores terminaran paliando sus diferencias. Aquella salomónica decisión molestó mucho a Juanito Beltrán que repetía constantemente que el entrenador lo había hecho a propósito dado que no se habían dirigido la palabra después del incidente. Yo no di ninguna importancia al tema y me fui a dar un paseo con mis compañeros. Cuando regresé y entré en el dormitorio Juanito Vázquez leía un libro dándole la espalda a Beltrán y éste hacía lo propio mirando a la pared. Ambos me habían dejado la cama del centro ya que les resultaba muy violento estar tan cerca el uno del otro dándose la espalda y sin dirigirse la palabra.

Juanito Beltrán.

Juanito Vázquez.

 Al entrar yo en la habitación y percatarme de lo que estaba sucediendo dirigiéndome a los dos con voz firme les dije: "Pongan atención, no estoy en absoluto de acuerdo con esta elección que ustedes han hecho sin contar conmigo. No me gusta dormir en el centro y habrá que tirar una moneda al aire para ver a quién le toca".. Yo, aunque por dentro no podía aguantar la risa de verlos a los dos mirándome con gesto de asombro, fingía, sin embargo, estar muy molesto. Tiré la moneda al aire y salió ponerse el uno al lado del otro, circunstancia que ninguno de los dos aceptó. Entonces dirigiéndome a ellos de nuevo les dije: "asumo la molestia de tener que ponerme en la cama del centro pero con la condición de que se den un apretón de manos y dejen ahora mismo de estar enfadados". Los dos jugadores sin mirarse a la cara se dieron la mano y se fueron directamente a dormir. Sin embargo, mi estrategia pareció dar resultado a tenor de lo visto ya que al día siguiente charlaban tranquilamente como si no hubiera pasado nada.

Naranjo realizando funciones de capitán.

En la imagen, el equipo arbitral con los capitanes Naranjo y Segui.

 

Manuel Naranjo Sosa, ha sido de los jugadores que mayor rendimiento han dado a nuestro equipo representativo contabilizando la cifra de 127 encuentros repartidos entre 121 de Liga y 6 de Copa del Generalísimo. Su fecha de ingreso en la entidad amarilla data del 9 de agosto de 1950 causando baja el 16 de septiembre de 1959.

Cancelación del contrato de Naranjo con la UD Las Palmas.

El jugador amarillo suscribiría licencia posteriormente con el Cádiz CF.

 

Manuel Naranjo Sosa fallece en Las Palmas de Gran Canaria el 12 de noviembre del 2006.

 

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