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Tras las huellas de nuestros orígenes (Salvador Delgado Suárez, Boro)

La paz te he suplicado y me la niegas. Mi ternura te ofrezco y no la quieres. Pero algo he de decirte todavía; Que no hagas naufragar a mi palabra. Ni apagar el amor que la mantiene. (Pedro García Cabrera).

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27/02/2014 11:14

 

Tras las huellas de nuestros orígenes

Salvador Delgado Suárez

"Boro"

 

 

A la mar voy todavía

 

La paz te he suplicado y me la niegas.

Mi ternura te ofrezco y no  la quieres.

Pero algo he de decirte todavía;

Que no hagas naufragar a mi palabra

Ni apagar el amor que la mantiene.

 

(Pedro García Cabrera).

 

A Pesar De Los Vientos

 

 Con este título recogido de un verso de Luis de Góngora, se ha editado recientemente la obra completa del poeta y amigo Manuel González Sosa, vecino de la muy  ilustre ciudad de Guía.

No muy lejos del frondoso y bucólico lugar donde descansan los restos del insigne escritor guíense, en un barrio humilde de pescadores y lugareños dedicados a las faenas agrícolas, conocido como La Montaña, en la calle Princesa Mesaquera número 27, el matrimonio integrado por Florencio Delgado y María Del Pino Suárez verían un 30 de octubre de 1924 cumplidos sus sueños felizmente, al producirse el nacimiento de su pequeño vástago, al que pusieron por nombre Salvador Delgado Suárez, aunque desde su más tierna infancia sería conocido por Boro, sobrenombre que le ha acompañado toda su vida.

Panorámica de la montaña de Gáldar en la década de los años treinta.

De extracción rural, sus primeros años transcurrieron en una especie de "locus amoenus" horaciano, una arcadia feliz donde las horas transcurrían lentas y placenteras.

Las adustas y tortuosas veredas en los centelleantes veranos solariegos bajo el cielo azul de la infancia, se tornaban en nubes de rocío al reverdecer con las lluvias de los gélidos inviernos, dotando al paisaje de diferentes tonos cromáticos y peculiar aroma.

En aquellos años de penuria y cartillas de racionamiento –motivados por la contienda civil- apenas transitaban coches en la ciudad de Gáldar, que al pertenecer a familias acaudaladas eran conocidos en todo el vecindario.

Iglesia de Santiago Apóstol en la ciudad de Gáldar.

La mayor parte de los pueblos periféricos en torno al núcleo principal de la plaza mayor, formaban parte de su enigmática montaña, de color rojizo crepuscular, rodeada de caminos pedregosos, lomas y veredas de eucaliptos, solares despoblados y enormes extensiones de fincas de cultivo de plataneras y ganadería, separadas por altos muros de piedras bordeando barrancos que desembocaban al mar.

La vida transcurría con apacible naturalidad y a pesar de las penurias y necesidades de aquellos años, sus gentes eran amables y solidarias, haciendo causa común en todas las vicisitudes que el día a día les podía deparar.

Salvador Delgado (Boro) cuando a duras penas lograba mantenerse en pié, ya comenzaba a golpear con deleite y fruición aquellas pelotas confeccionadas con tiras de plataneras en un recóndito e ignoto paraje conocido como Callejón del Pilar.

Una barca de remos esperaba en Caleta de Arriba.

Su progenitor se dedicaba a la pesca en toda la costa norte, preferentemente en Agaete y Sardina.

Sus estudios, como la mayoría de familias humildes en aquellos años, eran primarios, hasta que a la corta edad de 10 años, debido a imperiosas necesidades familiares, comenzaría sus temerosas aventuras en las faenas del mar:

Se levantaban aún sin dar el alba y acompañándose de farolas en la fría noche abandonaban su humilde hogar.

En el silencio de las calles el ruido de los pasos tiene una presencia prominente.

En el campo una leve neblina vaporosa flota sobre la tierra húmeda, pasando a través de acequias que fluyen y estanques dormidos. El aire al pasar por la arboleda produce un susurro voluptuoso.

A la luz de las farolas las pequeñas gotas del rocío brillan en las briznas vegetales como sombras en la opacidad de la noche,  bajando con sigilo las empedradas calles del barrio y los polvorientos senderos, atravesando fincas y barrancos de caña y maleza, hasta llegar a un paradisiaco lugar conocido como Caleta de Arriba donde les aguardaba un bote de remos.

Un bote de remos esperaba en Caleta de Arriba.

Aquella pequeña embarcación representaba su único y más preciado sustento.

Muchos pescadores solían afirmar que en aquella zona de Gáldar se podía encontrar el mejor pescado. Y así era en ocasiones. Sin embargo, no siempre  les sonreía la fortuna y podían producirse inesperados giros del destino, viéndose obligados a faenar mar adentro entre impetuosos vendavales, soportando peligrosas y turbulentas mareas donde muchos pescadores habían perdido sus vidas.

Por los confines del mar flotaba una tenebrosa niebla.

No se oía sino el sonar de los remos en el agua; el ruido tenue de las olas contra la embarcación que se alzaba a lo alto en la penumbra en dirección a lo desconocido y misterioso

En recuerdo de D. José De Aguilar Díaz.

En ocasiones, al declinar el día, aún le quedaban fuerzas para trabajar en la construcción del Campo de Barrial o en las extensas fanegadas de plataneras del industrial D. José De Aguilar Díaz, que había sido presidente del Marino y padre del otrora máximo dirigente amarillo D. José De Aguilar Hernández.

Finca de plataneras de D. José De Aguilar Díaz .

 

D. José De Aguilar Díaz.

Nuestro protagonista no repara en elogios hacia el reputado empresario:

"D. José De Aguilar –padre- era un gran aficionado al fútbol y aunque marinista de pro, siempre me dio toda clase de facilidades a efectos de poder compaginar mi horario laboral con los entrenamientos. Eternamente tendré adquirida una deuda de gratitud hacia este gran caballero del deporte.

Era una persona que te dispensaba un trato excepcional y de una generosidad inusual".

Aquellos inolvidables encuentros de los clubes históricos. El Marino vence al Victoria en homérica gesta

En edad infantil comienza a jugar al fútbol con los niños de su barrio de La Montaña. Eran partidos no federados que se disputaban principalmente en los solares y estanques de barro de la localidad; terrenos desnivelados y agrietados por la sequedad, que se convertían en auténticos lodazales con la llegada de las lluvias invernales.

Instantánea de la ciudad de Gáldar.

Teniendo en cuenta su corta edad llamaba la atención su gran altura y complexión física, muy superior a los demás niños de su generación, circunstancia que le hacía destacar en todos los campos de la zona norte.

Cuando el Estadio de Barrial era un simple terreno no acotado y sin graderío en la década de los años 30 del pasado siglo, solía acudir de la mano de su padre, D. Florencio, a presenciar los campeonatos amistosos que se organizaban en honor a la festividad del apóstol Santiago, donde solían formar parte del cartel la mayoría de clubes legendarios como el RC Victoria, Marino CF, CD Gran Canaria, Porteño, Santa Catalina…

Formación del RC Victoria en la década de los treinta.

 

Equipo del Marino formando en el Campo España en los años treinta.

Aquellos apasionantes encuentros han quedado en la memoria viva y colectiva de todos los galdenses, confrontaciones épicas que ya han sido narradas con gran rigurosidad y belleza descriptiva por el fallecido ex cronista de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria D. Francisco García, conocido en el mundo periodístico como Martín Moreno.

Nuestro entrevistado, a pesar de los años transcurridos, rememora aquellos encuentros con una memoria prodigiosa:

"Los jugadores que pertenecieron a las primeras épocas del fútbol canario eran auténticos héroes. ¡Había que ver el ardor que ponían en la lucha teniendo en cuenta que eran partidos amistosos y la destreza y habilidad que tenían con el balón!

Aún recuerdo un encuentro donde el Marino venció al Victoria con todos los honores.

La mayoría de aquellos jugadores trabajaban en condiciones infrahumanas y vivían en el umbral de la pobreza, pero una vez en el campo se producía en ellos una metamorfosis que aún no acierto a comprender. Puede ser, quizás, que cuando eres un niño todo lo magnificas pero nunca he visto nada semejante.

En cuanto a lo de Martín Moreno, tanto él como su familia eran nativos de la ciudad de Gáldar. Sus padres regentaban una fonda cerca de la plaza mayor y por esta circunstancia era conocido como "Paco el de La Fonda".

Martín Moreno.

Era igualmente un gran aficionado al fútbol y desde muy joven ya era corresponsal de todos los acontecimientos deportivos que tenían lugar en la zona del Noroeste. Con posterioridad, compaginaría sus labores periodísticas con su meteórica carrera militar y sus grandes aficiones: el arte cinematográfico y el teatro costumbrista".

De portador de un humilde saco de material deportivo a figura emergente del fútbol local.

El tiempo seguiría su inevitable curso y ya Boro descollaba como una gran promesa de la cantera en la Ciudad de los Caballeros.

Dado que varios miembros de su familia integraban la disciplina del Galdense, nuestra joven promesa ardía en deseos de formar igualmente en el equipo de su localidad, anhelo que no había podido cumplir, al existir una circular que establecía unos cánones y límites de edad.

Un buen día no pudo comparecer al entrenamiento el  encargado del material, que hacía las veces de utillero y portaba con paciencia benedictina un pesado saco que requería la ayuda de varios componentes del equipo en el tránsito hacia el terreno de juego.

Material deportivo.

Boro revive aquella incomparecencia como una de las circunstancias más cruciales en su carrera deportiva:

"El hecho de ofrecerme voluntariamente a transportar la pesada carga del material originó que en el transcurso del partidillo, se lesionara un componente del equipo y yo ocupara su demarcación, aunque sólo fuera para hacer número. Sin embargo, aquel día parecía estar en estado de gracia; mi inspiración era tal que todo me sonreía causando admiración en todos los presentes que no comprendían cómo un niño podía aventajar en el juego y condiciones físicas a jugadores experimentados que me doblaban la edad.

Al final del encuentro todos mis compañeros, entre ellos mis propios hermanos y el técnico, vinieron a felicitarme efusivamente, haciéndome saber que a partir de aquel día sería un asiduo a todos los entrenamientos. Desde esa fecha comenzaron a llamarme por el sobrenombre de "El Niño", al igual que ya habían hecho con Luis Molowny en el Marino CF.

Recuerdo que cuando llegué a mi domicilio en compañía de mis hermanos dije una frase que suelo comentar con relativa frecuencia a mis hijos y entre compañeros: ¡A partir de este día jamás volveré a cargar con el pesado saco de material!

Paralelamente seguía jugando con el equipo de mi barrio de La Montaña, que tenía la denominación de Nueva España".

Equipo del Nueva España en el Campo de los Albercoles.

De pié, de izquierda a derecha: Miguel Delgado, Cristóbal Saavedra, Pedro Vega, Ignacio Rodríguez, Salvador Delgado, Juan González, José Delgado, Manolo Cubas y Esteban Martín.

Sentados: Domingo Suárez, Juan Antonio yJuan Delgado

 

La confrontación con el legendario Tirma, las palomas mensajeras y la promesa al apóstol Santiago.

No llegaba Boro a la edad de 15 años y a pesar de las rigurosas normas federativas, los máximos mandatarios del club galdense, amparándose en la madurez y corpulencia del jugador que aparentaba más edad de la real, se las ingeniaron para falsificar la ficha a efectos de que pudiera participar en una categoría superior.

Desde muy pronto, se convertiría en el elemento más destacado del equipo juvenil alternando los entrenamientos con la primera plantilla.

Federación Canaria de Fútbol en el año 1934.

Salvador Delgado "Boro" nos narra cómo una tarde, la recaída de un jugador, daría un giro copernicano al rumbo de los hechos:

"Durante el entrenamiento vespertino de los jueves, donde solíamos jugar un partidillo con el primer equipo, el señor Molinos, que era por aquel entonces entrenador del juvenil, me llamó aparte y con voz grave y enérgica, mirándome fijamente me dijo: "Tiene que irse usted preparando. El club ha acordado que ha llegado su momento y aunque tengamos que falsificar de nuevo su ficha, es importante su concurso. Como usted tendrá conocimiento, el próximo domingo va a tener lugar el encuentro más importante de la temporada y usted tiene muchas posibilidades de integrar la alineación titular".

Durante la noche, en la soledad de su hogar de La Montaña, Boro no pudo conciliar el sueño. Aquel esperado día tenía visos de acontecimiento en toda la zona del noroeste. Llegaba al terreno de Los Albercoles, su más enconado rival y este legendario conjunto no podía ser otro que el de las camisetas rojas del Tirma, club de elevado historial, máximo representante del municipio de Guía que había implantado su hegemonía futbolística en la zona norte de la isla.

Aquella noche, previa al trascendental encuentro, entremezclada de insomnio y tortuosas pesadillas, Boro cree escuchar la voz del apóstol Santiago en la lejanía. Era como una epifanía que se le mostraba centelleante en su más absoluta dimensión,  infundándole ánimos, serenidad y confianza en el triunfo. Al despertar, aún sin dar los claros del día, nuestra joven promesa toma conciencia de la realidad: "Todo había sido un feliz sueño en su imaginación.

Imagen de Santiago Apóstol de la ciudad de Gáldar.

Aquel nublado día festivo, el terreno de juego presentaba un lleno apoteósico. El encuentro estaba rodeado de una gran expectación. Era además de gran rivalidad y trascendencia en la clasificación. Nuestro  joven debutante no había llegado hasta la cúspide, tras enormes vicisitudes y sacrificios, para perder su gran oportunidad.

La prolongada ovación que recibieron los dos equipos de sus seguidores sería abrumadora, haciendo estremecer al joven jugador que nunca había experimentado un ambiente tan exultante.

En aquel mismo instante –suele comentar con frecuencia nuestro protagonista- como poseído de una fuerza sobrenatural, acordándose de la revelación en sueños de la figura del apóstol Santiago y sus palabras de aliento, Boro parecía haberse transfigurado en un jugador omnipresente en la medular de su equipo. Su actuación fue inconmensurable asombrando a propios y extraños con sus portentosas cualidades físicas y técnica depurada.

La hinchada numerosa del Tirma –equipo campeón varias temporadas consecutivas- se preguntaba con extrañeza y perplejidad de dónde había salido aquel niño de tan buenas hechuras.

Formación del Tirma.

Salvador Delgado (Boro) formando con el Galdense. 

Cinco jugadores del Tirma que hicieron historia. De izquierda a derecha: Cirivella, Pepito Caballero, José Manuel, Martín Estévez y Manolo Armas.

Salvador Delgado (Boro) con una bella simpatizante del Galdense en el Estadio de Barrial.

 

Santiago Gil Cabrera, directivo del Tirma por aquellos años e industrial relevante en la zona norte en la rama de vinos y quesos de Guía, profesión que heredaría con posterioridad su hijo Santiago, convirtiendo su local a la entrada del municipio en verdadero lugar de referencia y en una de las mayores seña de identidad de la ciudad, era uno de los testigos de excepción aquella tarde en el terreno de Los Albercoles.

Se daba la circunstancia que el Guía había infringido una severa derrota al Galdense en el Stadium 14 de Abril del municipio guíense en la primera vuelta.

Santiago Gil (hijo).

Santiago Gil era un experto colombófilo además de poseer uno de los mejores palomares de la vecindad con centenares de aves viajeras de irrefutable calidad.

En los días que su equipo jugaba como visitante, tenía como norma llevarse al recinto deportivo una docena de ellas perfectamente anilladas y en breves notas ir redactando las incidencias claves de los encuentros de su equipo con la finalidad de que llegaran a su palomar de la ciudad de Guía donde su hijo Santiago las recibía con inusitada algarabía. Una vez llegaban al palomar, las noticias eran leídas a viva voz desde la azotea a los centenares de ciudadanos que se agolpaban en su domicilio que daba a las calles Marqués de Munich y Médico Estévez.

Cuando las palomas iban retomando su último vuelo hacia el palomar de su casa el público las recibía con un clamor exultante. Luego, se producía un silencio contenido en la nutrida concurrencia hasta que su hijo desanillaba la información y leía las misivas a la multitud.

Santiago Gil (hijo) en el palomar de su padre en la ciudad de Guía.

 

Las notas no sólo se circunscribían a los goles y el resultado final sino incluso a momentos decisivos y anécdotas  del encuentro.

Como los lectores se pueden imaginar, cuando el partido finalizaba a favor del equipo guíense, las manifestaciones de júbilo eran enormes, prolongándose los festejos hasta altas horas de la madrugada.

El equipo del Tirma se fundaría el 30 de enero de 1930 y era de reputado prestigio no sólo por los campeonatos obtenidos sino por haber tenido en sus filas a jugadores de la clase y celebridad del gran extremo del RC Victoria y Betis Timimi, Pepe Caballero, los hermanos Calero o el gran portero Zacarías,  jugador del Hércules de Alicante que ingresaría en el cuadro guíense como entrenador.

Los guardametas Pepe Calvo y Zacarías en los preliminares de un encuentro en el Pepe Gonçalves.

No cabe duda, que en aquellos tiempos, entre ambos conjuntos había una enconada rivalidad.

En el referido match, el cuadro galdense se había adelantado en el marcador por medio de Boro, al incorporarse al ataque en el lanzamiento de un saque de esquina cabeceando el balón al ángulo derecho, haciendo inútil la estirada del guardameta guíense Miguel Armas, al que se le conocía como "El Portero de las "palomitas" por sus célebres estiradas blocando el balón en el aire.

A medida que iba transcurriendo el apasionante encuentro, Boro  se afianzaba más y más en el terreno de juego, llegando a desplegar todo un auténtico recital de cómo se debe jugar al fútbol colectivamente.

Sobresalía, igualmente, por su  gran dominio del juego aéreo. Pero, además, no sólo se convertiría en una muralla infranqueable cuando el peligro llegaba a sus dominios sino que, desde su demarcación de medio centro a la antigua se erigiría en el organizador de la zona ancha del cuadro galdense y en su más peligroso rematador ante el área rival.

Sin embargo, en las postrimerías del encuentro, cuando todos los aficionados esperaban la victoria de su equipo, se produce una pena máxima a favor del Tirma muy discutida por el respetable.

El guardameta del conjunto galdense al que apodaban con el sobrenombre de "El Noruego", tenía grandes reflejos y colocación pero se le atribuía cierto temor cuando el lanzador contrario poseía un fuerte disparo.

Conocedor de esta circunstancia, el entrenador guíense Zacarías ordenó lanzar el penalti al ex victorista Pepe Caballero quien ejecutaría magistralmente la pena máxima de potentísimo disparo estableciendo  el empate final.

Pepe Caballero formando en el RC Victoria.

La igualdad en la clasificación entre el Galdense y el Tirma duraría toda la competición.

La liga del noroeste estaba integrada por excelentes clubes como el Tirma, Galdense, Moya, San Isidro, Arucas o el Español, un equipo procedente de Agaete.

En la década de los cincuenta el Tirma pasaría a denominarse CD Guía y el Galdense CD Gáldar.

Cromos del CD Tirma que en la década de los cincuenta pasaría a denominarse CD Guía.

Los Históricos pugnan por su contratación.

Tras su militancia en el galdense, el primer club en interesarse por sus servicios fue el laureado RC Victoria, siendo presidente de la entidad albinegra Vicente López Zocas. El espigado jugador galdense entrenaría con la primera plantilla victorista entre la que destacaban Cástulo, los hermanos Marín, Pacuco Peniche, Pacuco Jorge, Luis Miranda, Alfonso Silva…

Cástulo.

Los jugadores del RC Victoria Corona, Matías y Pacuco Jorge en el Pepe Gonçalves.

Salvador Delgado "Boro", a pesar de vivir sus otoñales días y haber perdido todo contacto con jugadores de aquella  época de gran esplendor, revive con nostalgia y suma precisión todos los hechos acontecidos en aquellos años:

"Los entrenamientos del RC Victoria eran habitualmente en el Pepe Gonçalves hasta su desaparición. También en un solar colindante al Castillo de la Luz, frente a la sociedad victorista en la calle Juan Rejón.

Estadio Pepe Gonçalves.

De igual forma, el presidente del Marino, Eufemiano Fuentes, había enviado varios ojeadores a verme, como el defensa Victoriero o el capitán Carmelo Campos quienes me solían recoger en Gáldar para llevarme a entrenar al campo del Marino, situado en los aledaños de la Plaza de la Feria".

Eufemiano Fuentes, presidente del Marino CF

Carmelo Campos.

Luis Molowny defendiendo la elática del Marino antes de producirse su pase al Real Madrid. 

A su lado el valiente defensa Victoriero.

Salvador Delgado "Boro" llegó a reforzar a ambas plantillas en partidos amistosos, pero la gran calidad de jugadores que atesoraban dichos clubes le hicieron desistir de su intento ya que dicha circunstancia representaba un duro hándicap en su definitiva eclosión futbolística. Por otra parte, la dificultad de compaginar su trabajo en las faenas del mar con el horario de entrenamientos de ambos clubes, muy profesionalizados para la época, requería íntegra dedicación, con el agravante de la lejanía y los escasos medios de transporte de aquellos años:

"En realidad, todo se hubiera podido solventar con esfuerzo y voluntad pero la mayor dificultad estribaba en mi desmesurado apego a mis raíces galdenses.

La simple idea de trasladarme todos los días a la capital afectaba e influía negativamente en mi estado de ánimo".

Su fichaje en el Arenas Club.

A pesar de todo lo expuesto, la vida se nos presenta a veces de forma imprevisible, obligándonos a cambiar el rumbo de los hechos.

Una tarde lluviosa del mes de abril viene a jugar un torneo a Gáldar, el Arenas Club, con la finalidad de enfrentarse a una selección del Noroeste. Este equipo, como está en la mente de todos, con posterioridad se uniría al CD Gran Canaria en la primera fase de la fusión para pasar a denominarse UD Las Palmas.

Como ilustra el pequeño formato editado por Bonifacio Hernández Gil y su empresa Fotograbado Arte, un grupo de muchachos que llevaban la pasión del fútbol en la sangre, entre ellos Jacinto Sánchez y Willy Bird (hermano de Enma Bird, tía y madrina del que suscribe esta narración, de procedencia inglesa), y Anacleto Del Pino fueron entre otros los que gestaron la idea de creación de un equipo con denominación británica: Stranger Club.

En la imagen portada de la revista Estadio editada en Fotograbado Arte.

Bonifacio Hernández Gil.

Fachada principal de Fotograbado Arte en la calle León y Castillo.

Mr. Bird.

Transcurrido el tiempo y ya en los albores de la década de los 30 –temporada 1932/33- el Stranger Club se constituye de forma oficial, cambiando su nombre por el de Arenas Club, siendo sus organizadores, además de los ya mencionados, Gregorio Jiménez y Vicente Ramos, entre otros.

Dibujo del escudo del Arenas Club realizado por Alfonso Quiney.

Recuperando el hilo narrativo y la trayectoria ascendente de Boro, aquel día en Gáldar, el espigado jugador norteño tendría una destacada actuación a pesar del abultado resultado favorable al conjunto del Arenas.

Las circunstancias que hicieron  a Boro cambiar de actitud y fichar por un club de la capital nos las expone  el propio jugador con suma naturalidad:

"Tras el encuentro, los dirigentes del Arenas acudirían a felicitarme, proponiéndome ingresar en el club de la calle Ingeniero Salinas, del barrio de Las Alcaravaneras, y aunque el sueldo era de 100 pesetas mensuales, los horarios de entrenamiento eran sustancialmente más flexibles, permitiéndome incluso entrenar varios días a la semana en el Campo de Barrial.

Las promociones con el Arenas Club.

La eclosión y momento cumbre del Arenas Club tendría lugar en la temporada 1943/44 cuando se proclama campeón de 2ª ante el Unión Marina, ascendiendo a 1ª Categoría Regional.

En puridad, el equipo de Las Alcaravaneras era un cuadro modesto que transitaba entre la Segunda y Primera Categoría.

Muy recordada sería la promoción ante el Unión Marina.

Nuestro entrevistado nunca olvidará que aquel señalado día, Alfonso Silva le prestó sus botas para el trascendental encuentro:

Alfonso Silva.

"Alfonso Silva era una de las personas más generosas que he conocido. Aquellas botas eran de una piel especial que se amoldaban perfectamente al pié. No me gustaría que se olvidara usted de dejar constancia en este artículo de lo que le voy a argumentar, aunque pueda parecer reiterativo.

A lo largo de mi carrera deportiva como jugador en activo e igualmente, con posterioridad, como técnico o simple espectador he podido ver a los jugadores de mayor talento futbolístico a nivel nacional, pero le afirmo sin temor  a equivocarme que ninguno ha igualado al gran maestro Alfonso Silva. Su forma de jugar era muy diferente al resto, era algo fuera de lo común. Aún recuerdo cuando vino a nuestra ciudad para jugar dos encuentros en el Pepe Gonçalves el Atlético de Aviación.

Aspecto que presentaba el campo del Pepe Gonçalves momentos antes del encuentro RC Victoria-Atlético de Aviación.

Los juagadores del Atlético de Aviación Mesa y Campos posan para la cámara de Hernández Gil en los preliminares del encuentro.

Machín.

Formación del Atlético de Aviación que fue derrotada por el RC Victoria en el estadio Pepe Gonçalves en 1944.

Linea media habitual del RC Victoria formada por Sinforiano, Silva y Cárdenes.

 Aquel equipo venía por segunda vez con todas sus grandes figuras, con un centro del campo plagado de internacionales  como eran Germán, Gabilondo y Machín. Todos los espectadores y los propios jugadores del Aviación no daban crédito a lo que estaban viendo, cuando un muchacho aún en edad juvenil, les daba una clara demostración de dominio y maestría. Su estilo al driblar era estático; era sorprendente contemplar cómo sin apenas mover el cuerpo, con un simple amago de cintura iba sorteando a todos los adversarios que le salían al paso. Luego, aquella forma y elegancia de desplazar el balón en todas las direcciones, distancias  y formas posibles, siempre con aquella elegancia, estética y precisión. En puridad y con el mayor rigor, su fútbol era un auténtico espectáculo en todos los terrenos de juego de la nación. Y la prueba la tiene usted al comprobar cómo los estadios se llenaban hasta la bandera para verlo jugar, llegando a convertirse en un verdadero ídolo de multitudes".

Cómo y cuándo nació el ¡Arriba d'ellos!

En la portada del diario Canarias Deportiva con fecha del 16 de julio de 1951, una semana después del célebre encuentro con el CD Málaga, apareció un artículo donde se daba a conocer a los lectores cómo había nacido el grito de guerra del equipo amarillo "arriba de ellos" que sigue vigente en los aficionados en la actualidad.

Fue el 5 de julio de 1945, cuando, en una tarde soleada, se jugaba en nuestro estadio una competición que había despertado un gran interés. Se trataba del partido de promoción entre el Arenas Club, colista de la Primera Regional, y el Racing, que se había proclamado campeón de Segunda. Estos dos clubes habían tenido que llegar a un tercer encuentro disputando el ascenso.

Un público numeroso llenaba por completo el graderío con aplausos a uno y otro equipo. El Racing se adelanta en el marcador y el Arenas empataba poco después, acabando el partido con igualada a un gol.

Como consecuencia  de llegar a la finalización del encuentro con ese resultado fue necesario jugar una prórroga. Comenzada ésta, el Arenas parecía que iba a plantear el partido a la defensiva.

De pié, agarradas a la barandilla de la grada tres simpáticas muchachas comenzaron a lanzar sus gritos de aliento; gritos de entusiasmo, de fe en el triunfo: Arenas, ¡Arriba d´ellos! ¡Arriba d´ellos!.

Como si de algo  mágico se tratara el Arenas hizo su tanto, el desempate, el tercero y el cuarto…, y las chicas seguían gritando hasta desgañitarse: ¡Arriba d´ellos! ¡Arriba d´ellos!

Bellas señoritas en las gradas del estadio Pepe Gonçalves.

Al marcar el Arenas su quinto gol que lo salvaba del descenso aún flotaban en todo el estadio las voces femeninas que continuaban gritando  enronquecidas: ¡Arriba d´ellos! ¡Arriba d´ellos!

Con este grito de aliento estas bellas muchachas simpatizantes del Arenas Club alentarían a los jugadores de Las Alcaravaneras en el emocionante encuentro de promoción.

En este momento de júbilo, es de justicia resaltar y recordar a las auténticas creadoras del "¡Arriba d´ellos!".

Con el transcurso del tiempo este grito de guerra pasó a formar parte del argot futbolístico popular de nuestra isla.

Como el lector puede apreciar el término "arriba de ellos" derivó en la expresión coloquial  "Arriba d´ ellos" produciéndose una elipsis fonética por pérdida de vocal.

La generosidad de la madrina del Marino, Dª. Adela Naun, suegra del inolvidable capitán del pañuelo Juanito Beltrán.

Otro momento inolvidable que ha quedado grabado en la vida deportiva de Boro fue la espectacular e inesperada victoria del Arenas sobre el Marino, un equipo campeón repleto de figuras:

Salvador Delgado Suáres (Boro) ejerciendo como capitán del Arenas Club  ante el Marino CF.

"Aquel encuentro fue jugado de forma sensacional por nuestra parte y a pesar de las grandes individualidades del once marinista sus jugadores no pudieron reaccionar en todo el encuentro ante la inspiración de nuestro equipo.

A medida que iba transcurriendo el encuentro se iba acrecentando el nerviosismo en sus filas y por el contrario la moral de nuestros jugadores iba en gradación ascendente.

Al final de la contienda Dª. Adela Naun, suegra de Juanito Beltrán, madrina del Marino y toda una institución en el club de Fuera de la Portada nos ofreció un gran agasajo en su propio domicilio de Leopoldo Matos –ya desaparecido por el Túnel de Luengo - frente a la sociedad del CD Gran Canaria en la Plazoleta de Luis Antúnez número uno que, tras la primera fase de la fusión  pasaría a convertirse en la primera sede social del club amarillo , siendo donada con todos sus trofeos y pertenencias.

Los componentes del Marino CF posando para la cámara en compañíoa de su madrina Dª Adela Naun tras obtener el campeonato regional.

Esta mujer era digna de toda alabanza. Recuerdo que tras la fundación de la UD Las Palmas, en los grandes encuentros de nuestro equipo, se presentaba en la sede con el almuerzo de todos los empleados y siempre estaba pendiente del más mínimo detalle que pudiera amenazar el desarrollo normal de la entidad.

Listero en una empresa de carbón.

Tampoco nuestro entrevistado quiere dejar de mencionar su fugaz paso por una empresa de carbón:

"Percatándome del gran esfuerzo físico que me veía obligado a realizar diariamente, los directivos del Arenas me buscaron un empleo como listero en una empresa de carbón inglesa en el Puerto de la Luz. Las condiciones de trabajo y el trato eran magníficas pero como ya le he mentado con anterioridad en otros capítulos de mi vida deportiva y laboral, me costaba mucho permanecer tantas horas fuera de mi entorno. La ciudad de Las Palmas me agobiaba e intranquilizaba. Es curioso, pero a pesar de tantos años transcurridos, aún sigue despertando en mi persona el mismo estado anímico.

Traté de aguantar lo indecible pero un buen día, sin motivo aparente ni comunicárselo a nadie, cogí todos mis bártulos y me vine de nuevo a respirar aire puro en mi barrio natal de La Montaña.

Paisaje costumbrista de Gáldar en la década de los cuarenta.

Sé que no obré bien con mis superiores y compañeros, y pedí perdón por ello, pero no lo pude evitar".

Del Pepe Gonçalves al solar conocido como La Loma.

A tenor de mis investigaciones, reportajes cinematográficos o instantáneas gráficas, es de suponer que en aquellos años de la década de los 30 y 40, en la ciudad de Las Palmas, había muchos solares y campos no acotados donde poder entrenar asiduamente aparte de los de su ciudad natal.

"En realidad, aunque jugaba en el Arenas, yo llegaría a entrenar en todos los campos y equipos.

En un principio, cuando jugábamos en el Pepe Gonçalves, el Estadio Insular era todavía un solar al que llamaban el Campo de La Loma ya que con ese nombre denominaban a esa zona de la parte alta de la ciudad, donde venían a morir las dunas de arena en el que sería luego Paseo de Chil. Recuerdo que había cuatro casas en lo alto de la loma que frenaban algo la intensidad de los grandes vendavales de arena que corrían dunas abajo en dirección a la futura Grada Curva, donde había un aljibe de agua, llegando hasta las primeras casas construidas en Ciudad Jardín. En ese terreno de arena no acotado ya se jugaba al fútbol desde épocas pretéritas. Luego, vendría la compra del solar por la empresa Marino CF y con posterioridad la denominación de Estadio Las Palmas.

Panorámica de las arenas de La Loma antes de ser construída la Grada Curva.

También había otros campos donde se formaban los equipos de barrios no federados: Campo del Palo, Las Brujas, o frente al propio Estadio Las Palmas, donde había un campo de grandes dimensiones, hoy construido de calles y casas. También en la propia playa de Las Alcaravaneras donde se celebraban espectaculares campeonatos con una nutrida presencia de público.

Imagen de la Playa de las Alcaravaneras en la década de los cuarenta, donde tenían lugar apasionantes campeonatos playeros.

En La Isleta había campos del ejército y con posterioridad La Piscina del Jardín de la Infancia.

El Ejército del Aire tenía su propio terreno donde jugaba el Aviación. En Las Palmas. El Campo del Cementerio, Barranco del Guiniguada, Estanque de San José, Casa del Niño (hasta construirse la Ciudad Deportiva Martín Freire en el ecuador de la década de los 50).

Partido de jóvenes canteranos en  el campo de La Casa del Niño. Antes de construirse la Ciudad Deportiva Martín Freire.

En la Zona Alta había también muchos terrenos de juego: El Polvorín de la época de los históricos, Estanque de La Paterna, Schamann, el campo del Chile, el Antonio Rojas…

Campos del Polvorín en la zona alta de la ciudad.

En mi época del Arenas, en un principio, por mi situación particular y la lejanía con Gáldar, bajaba a entrenar a la capital una vez a la semana, ejercitándome el resto de los días en el Estadio de Barrial. Una vez construido el Estadio Las Palmas, dejamos de practicar en el Pepe Gonçalves y entrenábamos normalmente en el recinto de Ciudad Jardín, compartiendo los días con el CD Gran Canaria y naturalmente el Marino CF que era el verdadero propietario del terreno.

El equipo blanquiazul también solía realizar sus entrenamientos en el viejo campo del Marino, en los aledaños de la Plaza de la Feria.

El Atlético Club entrenaba normalmente en el Campo de Fuentes, cerca de la Iglesia del Pino, denominado con este nombre al estar situado el terreno cerca de la fábrica de ladrillos de D. Eufemiano Fuentes. Era un terreno arenoso donde jugaban los equipos regionales y juveniles.

En Guanarteme, en los alrededores de la fábrica de  Lloret y Llinares había otro campo situado en el mismo barranco. Igualmente el terreno de La Cícer que era un auténtico vivero de jugadores. Muchos confunden el campo de La Cícer con un lugar de la Playa de Las Canteras llamado con el mismo nombre donde igualmente se practicaba el fútbol playero.

De allí saldrían grandes jugadores como Manolo Montes, Rafael Mujiica, Manolín, Tatono, Macías…

El RC Victoria, por proximidad geográfica prefería el Pepe Gonçalves, que había sido construido por la Junta de Obras del Puerto, aunque en ocasiones se decantaba por un solar colindante con el Castillo de la Luz, que estaba situado frente a la antigua sede del RC Victoria en la calle Juan Rejón.

Con posterioridad, ya en los últimos años de la década de los 40, todos los equipos compartían el Estadio Las Palmas, fijando sus propios horarios".

Un medio centro de altura.

Salvador Delgado Suárez (Boro) aportaría al Arenas Club solidez, contundencia defensiva y un gran despliegue físico en la demarcación de medio centro, cuajando cinco espléndidas temporadas en el equipo de la camisola roja.

Debido a su discreción y modestia le cuesta definirse como jugador o hacer una valoración de su meritoria trayectoria deportiva:

"Nunca me ha gustado hablar sobre mi persona y es por ello que son contadas las entrevistas que me han hecho a lo largo de mi vida. A todos nos gustan los halagos. Sin embargo, yo sabía mejor que nadie cómo había sido mi actuación y si había rayado a gran altura o de forma deficiente.

Por regla general aceptaba las críticas adversas, que afortunadamente fueron pocas, pero había jugadores a los que se trataba injustamente, como fue el caso de Alfonso Silva en la capital de España.

En mis primeros años, tanto en el Galdense como en el Arenas Club, era natural que debido a mi gran corpulencia física cubriera mucho campo y el esfuerzo que a otros jugadores les costaba llegar al área rival y replegarse, a mí me resultaba menos dificultoso. Igualmente, dada mi gran estatura, tenía gran facilidad en el juego aéreo, tanto cortando los avances y centros de los equipos rivales como cuando me incorporaba al ataque en las faltas o saques de esquina, donde llegué a marcar un considerable número de goles, algunos decisivos para mi equipo.

En la UD Las Palmas no tuve oportunidad de demostrarlo por mi inesperada lesión y la demarcación que solía ocupar en el terreno de juego.

Aunque el club me pagaba el transporte a la ciudad, las necesidades en casa eran imperiosas. Solía ponerme de acuerdo con los trabajadores de las fincas de plataneras y ganaderos que bajaban en camiones diariamente a la capital. Cuando no había posibilidad tomaba los populares Coches de Hora o de Melián de la zona norte.

En la imagen un típico camión donde se transportaban animales y lecheras en su camino hacia la ciudad de Las Palmas.

Coche de hora de la compañía Melián & CIA en su camino hacia la estación de Bravo Murillo.

Se daba la circunstancia que el director administrativo de la compañía Melián & CIA. era Luis González Vera que en aquellos años llegaría a ser presidente del Arenas Club y con posterioridad miembro de La Ponencia de Fusión que creó la UD Las Palmas, y su primer director general.

Luis González Vera.

Eran viajes muy largos, parándonos en cada kilómetro y donde el estado de los transportes frecuentemente sufrían averías a lo largo del trayecto. En el Coche de Hora podían ir toda clase de utensilios, animales y lecheras, que iban dejando en sus sitios de destino".

Nuestro bravo y pundonoroso medio centro también alberga muchos recuerdos de la sede social de Las Alcaravaneras, muy cerca del CD Gran Canaria, en la Plazoleta Luis Antúnez, nº 1. La única diferencia estriba en que la sede del equipo blanco fue la única que donó al nuevo club todos sus trofeos y pertenencias, pasando a ser habitada por sus nuevos inquilinos: La UD Las Palmas.

El resto de sedes sociales siguieron funcionando como clubes recreativos. "¿Cómo podría olvidarme de aquella sede social? Forma parte de una juventud que ya no ha de volver. Fueron muchas horas de convivencia con compañeros, donde reinaba una gran camaradería. En tardes triunfales la llegada a la sede social era una auténtica fiesta. Los socios y aficionados del Barrio de Las Alcaravaneras ya nos estaban esperando y el ambiente que reinaba dentro de ella era indescriptible. La fiesta se podía prolongar hasta altas horas de la madrugada.

En días amargos, el sinsabor se reflejaba en los rostros graves y circunspectos de los socios y el silencio sepulcral del entorno. Hay que considerar que el Arenas era un club modesto, administrado a base de grandes penurias económicas. Sólo el hecho de terminar por consolidarnos en Primera Categoría Regional junto a los históricos era ya un inmenso triunfo".

Equipo del Arenas Club posando para la cámara en el Estadio Las Palmas en la década de los cuarenta.

En días laborales la sociedad era muy transitada y concurrida. Se organizaban torneos de dominó, ajedrez y juegos de cartas. Los domingos y días festivos se celebraban espectaculares bailes con orquestas que tenían gran aceptación entre los jóvenes de aquel sector de la ciudad.

Tenemos que considerar que en aquellos años no habían las facilidades y lugares de diversión que pueden existir en la actualidad y las clases modestas tenían menos recursos; había grandes diferencias sociales.

La sede tenía también  un gran olor a salitre y arena  ya que el trasiego de veleros y botes que pernoctaban en ella era continuo.

En la parte alta de la sociedad se hallaba una amplia terraza con inmejorables vistas de la bahía. En ese hermoso lugar había instalado un gimnasio de boxeo donde se ejercitaban diariamente grandes púgiles de la época.

Recuerdo las lecciones en la pizarra de técnica, táctica y estrategia impartidas por el entrenador Miguelito Toledo en el primer piso de la sede. Nosotros contemplábamos a través del tragaluz las sesiones de guantes, guanteletas, punching ball, saco, sombra… Cada asalto tenía una duración de tres minutos; los últimos segundos iban acompañados del grito ¡Quince…!, donde los púgiles doblaban su intensidad hasta escuchar el reparador ¡Fuera!

Todo aquel entramado de sonidos formaba un ambiente agradable y acogedor.

Había una gran familiaridad y todos los deportistas de diferentes especialidades teníamos un trato muy cercano".

Teodoro Guerra, malograda figura del balompié canario.

Salvador Delgado (Boro) y Teodoro Guerra tuvieron vidas muy paralelas cuando ambos integraban el Galdense como cuando formaban parte del Arenas Club. Teodoro Guerra era considerado una de las más firmes promesas del balompié canario pero su vida deportiva quedaría truncada por un inesperado golpe del destino… "Teodoro siempre permanecerá en mi memoria. Se trataba de un auténtico fuera de serie que, de no fallecer en plena juventud, estaba llamado a convertirse en una figura a nivel nacional. Su prematura muerte nos conmocionó a todos. De extracción rural y modesta, trabajaba de panadero durante la noche. En aquellos años de postguerra los medios y condiciones laborales no eran los de hoy y con respecto a sanidad existían muchas carencias que originaban un alto índice de fallecimientos. Personas de escasos recursos morían con frecuencia de enfermedades que en la actualidad tendrían fácil solución.

Los jugadores del Arenas Club Pepene, Boro y Teodoro en el Estadio Las Palmas antes de un encuentro con el CD Gran Canaria.

Teodoro enfermó con los duros contrastes de temperatura, al compaginar la leña de los fogones de la panadería, con aquel calor abrasador durante las largas y lentas noches y el intenso frío al salir de su lugar de trabajo, aún sin dar los claros del alba, a repartir el más preciado alimento por todos los pueblos del municipio galdense.

Era, sin lugar a dudas, nuestro mejor jugador y todos los grandes equipos comenzaban a disputarse su fichaje, pero su salud fue quebrando paulatinamente hasta apagarse para siempre en el momento de mayor esplendor futbolístico.

El Arenas Club sintió mucho su pérdida y las manifestaciones de dolor en toda la ciudad, al igual que con posterioridad ocurrió con Antonio Vieira, serían multitudinarias.

Primera fase de la fusión y el brillante marcaje de Yayo a Polo.

Algunos compañeros  que compartieron momentos estelares con Boro en el Arenas Club fueron ingresando gradualmente en el recién nacido equipo único procedentes de los clubes históricos.

Como muchos de nuestros lectores conocerán, el Arenas Club se uniría al CD Gran Canaria en la primera fase de la fusión para pasar a denominarse UD Las Palmas.

"Todos fuimos llegando casi a un mismo tiempo tras jugar la Liga Provincial Extra Oficial.

Eladio Bueno Ramos (Yayo) había sido un excelente compañero en el Arenas Club que me dejó profunda huella por su extrema generosidad y rectitud. Se desvivía por los problemas sociales ajenos y era un ser humano excepcional. He sentido mucho su reciente fallecimiento.

Sin embargo, el año 1949, cuando tuvo lugar la fusión de los clubes, él ya hacía varios años que había sido traspasado al RC Victoria, fruto de sus notables actuaciones en el Arenas. Integró una retaguardia clásica en el club victorista que se haría muy popular: Montes, Castañares y Yayo. Hay que entender que todavía en aquellos tiempos se jugaba con dos defensas.

Línea defensiva del RC Victoria, antes de la implantación de la WM, formada por el guardameta Manolo Montes y los defensas Castañares y Yayo.

A las órdenes del técnico y odontólogo de profesión, D. Jesús Navarro, crearon un equipo muy potente, obteniendo el título de Campeón de Campeones. Tenían una plantilla realmente envidiable: Montes, Castañares, Yayo, Ignacio, Vieira, Yoyo De la Torre, Tacoronte, Alberto, Manolín, Peña, Miguel El Palmero…

El RC Victoria en el campo de La Manzanilla en la ciudad de La Laguna.

Del Arenas Club, los primeros en aterrizar al equipo amarillo fuimos Miguel Toledo (defensa izquierdo) y un servidor (medio centro). Por el CD Gran Canaria, que años antes se había denominado Gimnástica Gran Canaria, el primero en llegar fue Juan Macías, seguido de Antoñito Jorge.

En los comienzos se jugaron partidos amistosos para ir configurando el equipo base.

En un encuentro entre la UD Las Palmas y el RC Victoria, Jesús Navarro, que dirigía por aquellos años al equipo albinegro, gritaba desde la banda de muy mal humor al comprobar que el jugador amarillo Polo –primer capitán de la UD Las Palmas- no sólo se erigía en dueño y señor del centro del campo, sino que se convirtió en el máximo realizador de su equipo marcando dos goles.

Eladio Bueno Ramos (Yayo) formando en las filas del RC Victoria.

Sebastián Rodríguez Mendoza (Polo).

Jesús Navarro, entrenador por aquel entonces del RC Victoria.

Tras la primera mitad, el Sr. Navarro ordenó a Yayo el marcaje de Polo. La consigna era seguirle férreamente por todo el terreno de juego, saliendo airoso de su cometido. En realidad, el lateral izquierdo victorista le haría un marcaje impecable, no dejándole tocar balón. El resultado que era desfavorable en el descanso para los victoristas, tras los dos soberbios goles de Polo, daría un giro espectacular en la segunda mitad terminando venciendo el RC Victoria por tres tantos a dos. Desde aquel día Yayo se integraría al equipo amarillo desplazando de la titularidad a Miguel Toledo y otros jugadores que habían venido ocupando la plaza de lateral izquierdo, como Pantaleón o el defensa ambidiestro procedente del Atlético Club, Viera.

Tras aquellos partidos amistosos se consolidaría la popular retaguardia formada por Montes, Castañares, Juanono y Yayo, defensa inexpugnable y una de las más mencionadas y laureadas del fútbol canario de todos los tiempos, por la gran cantidad de  encuentros que formaron en la alineación titular".

Salvador Delgado Suárez (Boro) ficha en la UD Las Palmas.

Nada hacía presagiar al joven Boro cuando jugaba en el terreno de Los Albercoles o el de Barrial de la por aquel entonces recóndita zona del noroeste, que un día señalado -4 de febrero de 1949- el vicepresidente de la Federación Regional de Las Palmas, D. Manuel Rodríguez Monroy, presentaría una moción en dicha entidad federativa con la finalidad de configurar un equipo único, tras la renuncia a todo un pasado histórico a través de un proyecto de fusión. Mucho menos que él podría llegar a formar parte de aquel equipo que nos representaría a nivel nacional.

"Todo aquello nos cogió en un principio de sorpresa. Una vez constituida la UD Las Palmas en la Asamblea Magna del RC Náutico y siendo precisamente el Arenas uno de los equipos de la primer fase de la fusión, es natural que comenzaran a llegarme comentarios sobre la posibilidad de mi fichaje por el club recién creado ya que dicho con la mayor modestia, era considerado uno de los jugadores más destacados de mi equipo.

La primera persona en comunicármelo directamente fue D. Luis González Vera, que había sido presidente del Arenas Club en los últimos años. D. Luis era una persona encantadora, había formado parte de la Ponencia de Fusión que fundaría la UD Las Palmas. En la primera etapa del club amarillo integró la primera gestora del club presidida por D. José Del Río Amor, a la vez que fue el primer Director General del club amarillo.

También fueron claves en aquella gestión D. José Sánchez Sánchez, que hacía las labores de Delegado de Enlace y al que todos conocíamos por el sobrenombre de "Pepito Pellagofio" por su oronda fisonomía. Era un hombre de campo –procedía de San Mateo- de carácter bonachón, que se desvivía por los jugadores y al que todos queríamos mucho.

En la imagen, de izquierda a derecha: José Sánchez Sánchez, Carmelo Campos e Hilario Marrero.

Este apelativo tan popular de "Pellagofio" no implicaba falta de respeto o mofa hacia su persona sino que provenía del exceso de familiaridad, amistad y cariño que todos sentíamos hacia su persona. Para todos los jugadores fundacionales fue el directivo más cercano, querido y apreciado.

Un buen día, D. José me llevaría a la ferretería "El Candado", situada en la calle Triana, esquina San Pedro. En aquella tienda-almacén, tan particular, rodeado de utensilios de labranza, clavos e instrumentos de cuerda, me esperaba el directivo Expedito Calderín, donde comenzarían a iniciarse las negociaciones. Con posterioridad, me trasladaría a la antigua sede social del CD Gran Canaria donde se formalizaría el definitivo contrato".

Expedito Calderín.

A la pregunta de si se habían dilatado en exceso las negociaciones, Boro ríe abiertamente:

"En mis tiempos, el simple hecho de llegar a defender los colores de la UD Las Palmas representaba todo un honor; tenía también un sentido patriótico difícil de explicar con palabras.

Era un club recién creado, un signo de identidad que comenzaba por primera vez en la historia a difundirse a nivel nacional. Éramos el epicentro de todas las noticias y considerados una especie de héroes o elegidos de la fortuna por la ciudadanía.

Para una familia tan modesta como era la mía, aquellas cantidades, aunque en la actualidad puedan parecer irrisorias, venían a mitigar un gran número de necesidades en nuestros hogares".

Salvador Delgado (Boro) firmó por una cantidad mensual de 500 pesetas.

En el concepto de primas por partidos ganados en campo contrario 50 pesetas, mientras que en campo propio la mitad.

El compromiso del jugador del Arenas con la entidad amarilla era por tres temporadas. El club se comprometía a abonar al jugador por prima de fichaje la cantidad de 3.000 pesetas al comenzar cada temporada y una cantidad igual si ascendían a la Segunda División Nacional, siempre que permaneciera en activo en dicha entidad.

A partir del comienzo de la temporada siguiente de la fecha del ascenso la mensualidad se incrementaría a 1.000 pesetas, percibiendo además 50 pesetas como incentivo cada vez que fuese alineado en el equipo.

La firma del contrato tuvo lugar en la antigua sala de juntas de Luis Antúnez, actuando como testigo el directivo y tesorero D. José Jiménez Sánchez y como secretario D. Luis Rivero Noble, ambos antiguos miembros del CD Gran Canaria.

En el contrato quedó registrada la fecha del 30 de septiembre de 1949.

Licencia federativa del jugador Salvador Delgado Suárez (Boro).

 

 

Realción contractual del jugador Salvador Delgado Suárez (Boro) con la UD Las Palmas.

Técnicos y mentores en su carrera deportiva.

En el capítulo de entrenadores que ocuparían un lugar significativo en su vida deportiva, Boro se muestra reacio a otorgar un lugar relevante a alguno de ellos, haciéndonos saber las dificultades que entraña este cargo:

"Siempre tendré una deuda de gratitud con el Sr. Molinos, ya que fue mi primer mentor y quien me dio la oportunidad de orientar mi vida hacia este deporte. Su aprendizaje futbolístico podrá parecernos rudimentario si tenemos en cuenta la evolución que muy pronto fue adquiriendo el mundo del balompié tras la WM.

De él aprendí, no obstante, cómo debía ubicarme en el terreno de juego y quien mejor supo explotar mis condiciones físicas y la capacidad de sacrificio en el juego colectivo.

En el Arenas Club el salto cualitativo era sustancial pero también es verdad que la calidad de los compañeros era superior y nos repartíamos el trabajo. El entrenador era Miguelito Toledo. Su gran logro fue dar con mi exacta demarcación como medio centro y darme libertad para subir y rematar, convirtiéndome en uno de los mayores realizadores del equipo.

Tras mi ingreso en la UD Las Palmas todo fue muy diferente. Dada mi corta estancia en el club, sólo tuve dos entrenadores. El primero fue Pancho Arencibia, nacido en Cuba, aunque tinerfeño de adopción, al que apodaban "El Divino Calvo" y llegaba con un amplio historial a sus espaldas al haber integrado el mejor CD Tenerife de la historia, campeón con el Atlético de Aviación, internacional absoluto…

Francisco Martín Arencibia (Pancho Arencibia), primer entrenador de la UD Las Palmas.

Cuando se retiró del fútbol activo pasó a ocupar un cargo de funcionario en AENA en el antiguo aeropuerto de Gando.

Ante la imposibilidad de fichar a Luis Valle, erradicado en Madrid por motivos profesionales tras una larga estancia como exiliado, los rectores del club deciden contratar los servicios del ex jugador rojiblanco.

Era un entrenador de grandes conocimientos técnicos y sabía cómo tratar al jugador en cada momento. Sin embargo, nunca pude mostrar el fútbol que llevaba dentro. Mi demarcación la ocupaba Sebastián Rodríguez Mendoza (Polo) que fue el primer capitán de la UD Las Palmas y tenía gran familiaridad con el técnico, ya que ambos habían coincidido en el Atlético Aviación como jugadores.

Aún desconozco las razones de su dimisión cuando sólo contaba con varios meses en el cargo.

Francisco Arencibia era todo un caballero, negándose a percibir las cantidades que el club le adeudaba. Fue sustituido por Nicolás Martinón, médico militar al que conocía de su época como seleccionador regional.

Nicolás Martinón, médico militar de profesión y segundo entrenador del club.

Persona de fuerte carácter, no toleraba la indisciplina ni las injerencias de los directivos en su labor. Entiendo que realizó un magnífico trabajo en el club hasta la llegada de Jesús Navarro Mazotti.

Antes de su incorporación, tras la dimisión de Nicolás Martinón, el directivo D. Juan Trujillo Febles asume las funciones de entrenador, actuando como auxiliar el Director General D. Luis González Vera, algo impensable en nuestros días. De todas formas fue sólo en un encuentro ante el Marino -5 de marzo de 1950- que terminó con empate a dos tantos.

El verdadero entrenador auxiliar, Carmelo Campos, en aquellos primeros encuentros extraoficiales se había hecho cargo del Marino hasta finalizar la Liguilla de Ascenso, actuando como entrenador y jugador del conjunto de "Fuera de la Portada" aunque todo su trabajo era en pro de la UD Las Palmas.

D. Jesús Navarro llegaba con un amplio bagaje como jugador y técnico del Valencia y Atlético de Aviación durante la Guerra Civil.

De regreso a la isla había realizado grandes temporadas en el Marino y por último en el RC Victoria al que había proclamado Campeón de Campeones en el Campo de la Manzanilla en la última temporada del club albinegro.

Era un entrenador de mucho genio y carácter, y la profesión no tenía secretos para él. Sabía dominar a la perfección toda clase de situaciones".

De cuando el nombre de Boro no figuraba en las fichas del club.

En el capítulo de anécdotas, Boro nos relata un buen número de ellas aunque también nos hace saber que muchas no pueden salir a la luz ya que podrían herir la susceptibilidad de sus protagonistas.

Al final le viene a la memoria una en particular con el directivo, y con posterioridad presidente de la entidad, D. Juan Trujillo Febles:

Juan Trujillo Febles.

"Tanto a nivel futbolístico como social, siempre he sido conocido por el diminutivo de Boro. Mi verdadero nombre sólo lo utilizo en requisitos formales obligatorios.

En los primeros meses de haberse constituido el club, antes de comenzar los entrenamientos, todos teníamos que pasar por el libro de registros y firmar.

Como se trataba de un acto oficial, escribía mi nombre y apellidos, Salvador Delgado Suárez. Siempre me he considerado una persona responsable y disciplinada.

Un buen día, al comprobar que la totalidad de la plantilla hacía tiempo que había venido cobrando sus emolumentos, siendo yo la única excepción, le pregunté a nuestro entrañable utillero, Cristóbal "El Chato", con extrañeza, si se habían olvidado de mi persona, haciéndole saber las necesidades que había en mi casa.

Juan Trujillo Febles, que había sido presidente del Atlético Club, era uno de los directivos más implicados y entusiastas, desempeñando diversas funciones en la entidad. Ese día, llegó muy temprano al Estadio Las Palmas, saliendo del vestuario de forma muy apresurada y con los ánimos muy exaltados, ordenando parar los ejercicios de precalentamiento y dirigiéndose a la plantilla en tono intimidatorio para luego en alta voz afirmar: ¡Aquí falta un jugador! ¡He venido observando que un futbolista que responde al nombre de Boro ha estado faltando a los entrenamientos, y a mí no me la juega nadie!

Cuando di un paso al frente y le hice saber que mi verdadero nombre era el de Salvador Delgado Suárez, pero que desde que tenía uso de razón todos me conocían por Boro, quedó por un instante perplejo. Luego, poniéndose las manos en la cabeza en un gesto de contrariedad me espetó: ¡Pero hombre, por Dios y los clavos de Cristo! ¿Cómo no me lo había dicho antes? ¡Me ha tenido usted  toda la mañana contando fichas y jugadores!

Al final me pidió disculpas con un fuerte apretón de manos, enviándome a la antigua sede social de Luis Antúnez donde el cajero y primer empleado del club, Lázaro Guerra, se haría cargo de las cantidades que me adeudaba la entidad".

La imprevisibilidad del fútbol.

Como reza un proverbio inglés, "nothing ever comes at the right time", cuya versión no literal sería la de no dar nada por supuesto, ya que siempre puede surgir lo imprevisible o inesperado, Salvador Delgado (Boro), uno de los jugadores más prometedores de la plantilla fundacional, vería cómo todos sus esfuerzos y sacrificios que había tenido que solventar durante su trayectoria deportiva quedarían inesperadamente truncados por una inoportuna lesión que le llegaba en el justo momento de su eclosión deportiva:

"El fútbol y la vida en general tienen esos contratiempos imprevistos. Nunca me había lesionado en todos los años que jugué en el Galdense o en el Arenas Club a pesar de dedicarme parcialmente a este deporte, y me viene a suceder este percance cuando mejor era mi preparación y plena dedicación.

Había firmado un contrato como profesional de la entidad amarilla y mi responsabilidad era absoluta. Había llegado a la cúspide pero…

Nuestro protagonista aún se emociona al revivir la fecha de su debut en el recién creado equipo único.

"Debuté con la UD Las Palmas el 23 de octubre de 1949 en un encuentro de la denominada Liga Provincial Extra Oficial ante el Atlético Club, venciendo por el abultado resultado de seis tantos a uno.

Aunque mi demarcación era preferentemente la de medio centro, en ese encuentro formaría en la defensa sustituyendo a Juanono que actuaba de central y estaba lesionado, teniendo como compañeros en la línea defensiva a Pantaleón y Viera. La portería la defendía Manolo Montes, a mi entender el guardameta más completo en toda la historia del club.

Tanto Pantaleón como Montes ingresarían con posterioridad en el Atlético de Madrid.

El otro lateral, Viera, era igualmente un defensa de gran colocación y seguridad. Este jugador había pertenecido muchos años al Atlético Club y se sentía extraño al tener que enfrentarse a sus compañeros e infringirles un resultado tan humillante. El fútbol te depara a veces estas sorpresas. Al final este chico emigraría a Venezuela, según tengo entendido.

Salvador Delgado Suárez (Boro).

A medida que transcurrían los días se iban incorporando nuevos jugadores como Castañares, que se haría con la titularidad en su demarcación de defensa derecho".

Próximo a llegar a nonagenario, Boro, aún no ha podido olvidar su debut con la recién creada UD Las Palmas, emocionándose al recordar la andadura inicial del equipo único y todas sus vicisitudes entremezcladas con momentos de gloria: Representar a nuestro equipo en aquella etapa fundacional no se puede explicar con palabras; era un orgullo de pertenencia, una emoción indescriptible. Los tiempos han cambiado de forma sustancial. Nosotros, los que tuvimos el gran honor de vivir el nacimiento del club después de haber pertenecido a los equipos históricos fusionados, lo experimentábamos como una identificación emocional. En la jerarquía de valores de los jugadores de hoy en día priman otros intereses".

Aquella gélida tarde del 23 de octubre de 1949 el once amarillo presentaría ante el Atlético Club la siguiente alineación: Manolo Montes; Boro, Pantaleón, Viera; Tatono, Polo; Rafael (El Rala), Manolín, Nicolás, Antoñito Jorge y Cedrés.

Debut de Salvador Delgado Suárez (Boro) con la UD Las Palmas ante el Atlético Club.

De izquierda a derecha, de pié: Juanito Gil (masajista), Montes, Polo,Boro, Tatono, Pantaleón y Viera.

De rodillas: Rafael (El Rala), Manolín, Nicolás, A. Jorge y Cedrés.

Salvador Delgado (Boro) trata de hilvanar recuerdos de aquel encuentro mostrando una gran objetividad y nobleza al describir el desenlace final:

"En honor a la verdad hay que reconocer que a pesar del abultado resultado no realizamos un gran encuentro. En la primera mitad fue expulsado el guardameta atlético, Caballero, que era uno de sus grandes baluartes, luego las lesiones hicieron mella en el conjunto rojiblanco, llegando al final de la contienda con ocho jugadores sobre el terreno de juego.

Caballero.

En aquellos años no se efectuaban cambios y fue necesario ubicar al delantero centro Talavera –uno de sus más peligrosos efectivos-  en la portería, circunstancia que propiciaría la debacle del cuadro atlético. Para agravar la situación, el medio Gutiérrez y el extremo Blas no se encontraban en condiciones óptimas para jugar, resintiéndose de sus lesiones en la primera mitad del encuentro, quedando el once atlético considerablemente mermado.

Nuestro delantero centro, Nicolás,  que había pertenecido en años anteriores al Atlético y Marino, sería el héroe de la jornada marcando cuatro tantos. El primer capitán  en la historia de la UD Las Palmas, Polo y el habilidoso Manolín establecerían los dos tantos restantes.

Nicolás.

El único gol atlético fue obra del veloz extremo Capote en los inicios de la contienda.

El colegiado Sr. Acle que venía avalado de un gran prestigio, realizaría un aceptable arbitraje, aunque excesivamente permisivo.

Tras un esperanzador debut en el conjunto amarillo y cuando más se reclamaba su presencia, el joven medio centro galdense desaparecería de las alineaciones fomentando su ausencia todo tipo de dudas y rumores:

"Al incorporarse al equipo el defensa Juanono tras su lesión de rodilla, era lógico que volviera a su demarcación habitual en la formación titular.

En aquellos años el "Pata Cucharón", como le apodaban, era una auténtica figura y garantía en la retaguardia, siendo codiciado además por grandes equipos de la Primera División Nacional como el Valencia o el Hércules de Alicante.

Mi demarcación natural en el terreno de juego era la de medio centro a la antigua aunque en ocasiones, por alguna imperiosa necesidad, era ubicado en la defensa. Las tácticas y ordenación en el campo habían cambiado con la implantación de la WM y yo tenía que seguir esperando mi oportunidad. Aunque la media la formaban el malogrado Antonio Vieira y Polo, que se complementaban de forma extraordinaria, pude haber seguido formando en la alineación titular en diferentes demarcaciones ya que así me lo hacían saber los técnicos. Sin embargo, cuando más ilusiones concebía y mayor era mi rendimiento y acoplamiento en el equipo, llegó la inesperada lesión de rodilla, truncando todas mis esperanzas como profesional del fútbol. A pesar de mi gran esfuerzo y voluntad por recuperarme y la atención inestimable de los médicos del club, todo fue inútil. En aquellos tiempos la medicina deportiva distaba mucho de poseer las prestaciones de hoy. Las recaídas  eran constantes hasta llegar a un punto de ser plenamente consciente de la realidad. Nunca podría volver a rendir a plenitud.

Siempre me he preguntado hasta dónde pude haber llegado en el mundo del fútbol de no haberse producido la grave lesión".

El factor suerte, cuestión primordial.

Desde tiempos inmemoriales se ha establecido el debate sobre la importancia que tiene el factor suerte en la trayectoria deportiva de un profesional del fútbol. Nuestro entrevistado expone su criterio con firmeza y sin ninguna concesión  a la duda:

"Es obvio que un jugador de fútbol tiene que poseer unas cualidades innatas para este deporte. Sin embargo, aunque muchos opinan que el factor suerte no influye en el devenir de tu carrera deportiva, lamento estar en absoluto desacuerdo. Considero que hay factores externos decisivos para llegar a la cúspide y mantenerte en ella, que bien pueden ser de salud, familiares, profesionales, etc…

Considerando que hayas superado todos estos imponderables, el apoyo y continuidad que te puede ofrecer un entrenador es crucial y determinante. Podría ilustrar mi comentario con muchos ejemplos que son muy conocidos en el mundo del fútbol. Tenemos el caso de Pantaleón  o Juanito Beltrán,  que a base de una increíble fuerza de voluntad se convertiría no sólo en el ídolo de la afición canaria (figurando nuestro equipo en Primera División) sino en defensa internacional. Todo ello fue debido a su constancia, pero no hay que olvidar la confianza que depositaría en él Satur Grech. Sin embargo, cuando atravesaba su mejor momento, todas sus ilusiones quedarían en el camino ya que tras su grave lesión en la entrada en falso que efectuó al legendario Kubala no volvería a ser el mismo.

Juanito Beltrán (El Capitán del Pañuelo).

 

Ladislao Kubala.

El caso de Manolo Naranjo, otro jugador suplente de Tatono, Vieira, Elzo, Ignacio, etc…,  que con la llegada de Satur Grech al cargo se consolidaría en la alineación titular formando con Manolo Torres una de las mejores medias de España; el caso de Paco Gento, un jugador veloz pero carente de técnica en el Racing de Santander y que tras su fichaje por el  Real Madrid -gracias a las oportunidades que le brindaron los técnicos y a la inestimable ayuda de sus compañeros Rial y Di Stéfano, que sabían extraer su mejor rendimiento- se convertiría en el mejor extremo del mundo.

¿Qué habría sido de jugadores como Manolo Montes o Manolín de no haberse lesionado gravemente? Hoy, probablemente, estaríamos hablando de dos figuras del fútbol nacional.

Manolín.

Montes.

En este deporte pueden darse toda clase de circunstancias imprevisibles. Muchos son los que destacan y llegan pero pocos los que realmente se consolidan y triunfan".

Rodeado de sus hijos Salvador e Isidro y de sus nietos, que también formaron parte de distintos clubes de la zona del noroeste,, Boro no se pierde un partido de los emitidos a nuestro equipo por televisión, aunque reconoce pasarlo mal en ocasiones debido a la intensidad con que vive los encuentros. Sobre establecer comparaciones entre el fútbol actual y el de su tiempo, Boro no tiene ningún género de dudas:

"Muchos dicen que de niño se magnifica todo lo que puede ser causa de admiración o sorpresa. Yo no estoy de acuerdo en esa apreciación. No existe ninguna duda que la preparación física de hoy es superior a la de mis tiempos y el fútbol se juega visiblemente a otro ritmo. Sin embargo en mis tiempos todos los niños jugábamos al fútbol a todas horas y hoy no ves a nadie ejercitarse con el balón. Se ha perdido la calidad técnica y el dominio de balón. ¿Dónde se ven en la actualidad jugadores como Alfonso Silva, Luis Molowny, Rafael Mujica, Rosendo Hernández, Paco Campos o Pacuco Jorge? Los partidos se vivían con enorme emoción y durante toda la semana no se hablaba de otro tema. Hoy me da pena ver  todos los estadios con las gradas vacías, exceptuando los grandes equipos.

¡Cómo han pasado los años!

Después de su retirada como jugador en activo, Boro regresó a su Gáldar natal y llegó a colaborar en algunos encuentros con su ex equipo, al igual que en partidos de veteranos:

"Tras mi lesión no podía rendir a plenitud pero mi afición por el fútbol era tan grande  que seguí ayudando en algunos partidos al CD Gáldar. Con posterioridad me dediqué a entrenar a equipos como el Infantil Unión Moral y al Galdense en regionales.

Era un entrenador exigente y me gustaba el respeto, y los chicos de hoy en día, con condiciones,  no están dispuestos a sacrificarse.

Desde mi retirada sólo volví  al estadio en contadas ocasiones. Me alegré mucho cuando usted comenzó a escribir la historia de la UD Las Palmas en la década de los ochenta y con posterioridad cuando fueron publicados en los inicios de los noventa ya que antes no tenía constancia de ningún otro libro que narrara los hechos vividos en mi época. Del mismo modo cuando la UD Las Palmas vino a Gáldar con motivo de la inauguración del "Estadio Chanito Tacoronte", en Cañada Honda. Por aquellas fechas entrenaba al equipo amarillo Josu Uribe, que realizó una buena temporada. El alcalde de Gáldar, Demetrio Suárez, me pidió que realizara el saque de honor, entregándome una placa como homenaje a mi persona. Fue la última vez que he presenciado un partido en directo".

Día de la inauguración del Estadio Chanito Tacoronte en Cañada Honda. En la imagen el ex jugador fundacional de la UD Las Palmas efectuando el saque de honor antes del comienzo del encuentro.

El fallecimiento de su esposa, Candelaria Vera Rodríguez, ha sido un duro golpe para Boro, quien no deja de mencionarla constantemente:

"Éramos novios desde niños, y no iba a ningún sitio sin ella. Pero el destino te da estos imprevistos. Ella, que ante mi incapacidad me cuidaba en todo momento con sumo esmero, se nos fue antes. Sin embargo, el estar rodeado constantemente de mi familia mitiga en parte mi dolor y me hace aún sentir ilusión. Espero que su visita y la de sus colaboradores se repita con más frecuencia. No sabe usted la alegría que significa para mí revivir aquellos tiempos. ¡Cómo han pasado los años!"

El consejero e historiador del club, Antonio de Armas y Salvador Delgado Suárez (Boro) posan en el domicilio del ex jugador amarillo.

Salvador Delgado Suárez en compañía de su hijo Isidro, su nieto y el miembro del departamento de historia del club, José Manuel Yánez.

Despedimos a Boro rodeado de todos sus seres queridos que lo veneran con verdadera devoción. En su rostro sonriente pude vislumbrar fortaleza y paz interior; un ansia juvenil que le transportaba a un esplendor lejano.

Al dejar el recóndito lugar con mis compañeros del departamento de historia del club pensé en todas aquellas personas ya desaparecidas que un día muy lejano contribuyeron a incrementar la grandeza de esta institución. Un club que había nacido de la unión de todos los canarios y que habría de llevar por nombre UD Las Palmas.

 

UDLP / Twitter UD Las Palmas