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Macario Fernández Castro (Macarito)

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15/07/2015 08:12

 

MACARIO FERNÁNDEZ CASTRO

(MACARITO)

 

La narración de este artículo, documentos de archivo y gráficos han sido recogidos literalmente de los volúmenes de la historia de la UD Las Palmas cuyo autor es Antonio de Armas de la Nuez.

 

Al  referirnos al bravo y veloz extremo palmero probablemente estemos evocando a uno de los jugadores más carismáticos y queridos de nuestro club. La afición canaria sentía por Macario un afecto especial que se hacía patente cada vez que salía a la cancha de juego y nos deleitaba con las clásicas carreras por la banda y sus impetuosos remates a gol.

De carácter alegre y bromista era Macario el jugador predilecto de la "gente menuda" que disfrutaba con sus ocurrencias y excentricidades siguiendo a su ídolo a todas partes.

Macario.

Aunque algún sector de la prensa lo juzgaba severamente tachándolo de "alocado" en el juego, nadie pudo nunca discutirle su amor propio y pundonor en defensa de los colores amarillos. De igual forma habría que significar sus altos valores humanos y su generosidad para con el club en momentos cruciales cuando las arcas de la entidad no eran precisamente boyantes.

Con suma corrección y amabilidad accede solícito al diálogo, no sin antes hacernos saber que rememorar sus años de futbolista le produce una gran nostalgia.

¿Cómo se desarrollaron los primeros años de Macario en su ciudad natal?

- Nací en Santa Cruz de La Palma el 19 de octubre de 1930. Desde muy niño comencé a jugar al fútbol en los solares y despobladas calles de la ciudad. Hay que entender que por aquel entonces la isla de La Palma tenía un índice demográfico muy reducido y todo nos resultaba muy familiar.

Santa Cruz de La Palma.

Mi padre, carpintero ebanista, murió prematuramente cuando yo tenía seis años y esta circunstancia marcaría mi vida ya que me vi en la obligación de trabajar desde muy niño. En realidad, sólo pude estudiar las cuatro reglas y aprender a leer y escribir.

¿Cuándo comienza Macario su actividad futbolística?

- Me inicié en este deporte a la temprana edad de diez años en u club llamado "Marino" en el que tenía como compañero a Miguel "El Palmero". Ambos tratábamos de emular a nuestro paisano, Rosendo Hernández, que ya era una figura en el contexto del fútbol nacional. Unos años más tarde ingresaría en el Atlético Palma de categoría regional donde fuimos campeones dos años consecutivos.

Macario y Miguel "El Palmero" en el equipo del Marino de La Palma, su isla natal, en categoría de infantiles

Por mis destacadas actuaciones y debido a que mi nombre empezaba ya a sonar, me vino a buscar el letrado D. Adalberto Arocha, persona muy vinculada al Hespérides de La Laguna. Mi madre no quería que yo abandonara la isla, pero ante mi gran insistencia terminó dando su consentimiento.

Fiché en el Hespérides de La Laguna con sólo dieciséis años. Recuerdo que la mayoría de mis compañeros eran ya jugadores veteranos y venía muy asustado, pero en realidad me acogieron como su mascota y se portaron maravillosamente. Al llegar, fui presentado a un señor, de profesión carpintero,  que se le conocía como Maestro Augusto "El Campanero". Este señor me llevó a vivir con su familia en la calla Ancheta y a decir verdad fue como un padre para mí.

Equipo del Hespérides de La Laguna donde formaba el jugador palmero antes de ser traspasado a la UD Las Palmas.

Por aquellos años se fundaría la UD Tenerife, club que rivalizaría con el CD Tenerife y trataba de lograr la hegemonía en la vecina isla.

El nacimiento de este club no fue muy bien visto por muchos aficionados arraigados a la tradición y a su antiguo club. Muchos culpaban a la UD Las Palmas, concretamente a su presidente D. Eufemiano Fuentes que fue el verdadero impulsor económico del club lagunero; también en ceder jugadores sin costo alguno.

Los directivos del CD Tenerife y los aficionados en general creían que tal "generosidad" llevaba consigo la malsana intención de dividir a la masa social y debilitar al club tinerfeño.

Desde su fundación comenzaron las polémicas y todo ello trajo consigo una gran inseguridad dentro de la propia plantilla que no beneficiaba en nada a la nueva institución. Con este equipo llegué a jugar sólo dos partidos de promoción contra el Levante, saliendo derrotados.

Luego vendría su pase a la UD Las Palmas...

- El padre Juan Nuez, capellán de honor del club amarillo, se trasladó a La Laguna para intentar ficharme pero yo no terminaba de decidirme. Más tarde viajó a Tenerife el delegado de enlace D. José Sánchez, más conocido como "Pepito Pellagofio".  D. José, con su carácter bondadoso y sus clásicas bromas, consiguió llevarme a la isla de Gran Canaria para negociar el contrato.

El capellán Juan Nuez junto al masajista Juanito Gil siguiendo un partido desde la banda.

El directivo amarillo D. José Sánchez conocido por el sobrenombre de "Pepito Pellagofio", posando a la izquierda de la imagen, en compañía de los auxiliares Carmelo Campos e Hilario Marrero. A pesar de su apodo, el añorado directivo era muy respetado y querido por todos los estamentos del club, siendo su aportación decisiva en el fichaje del jugador Macario.

En la vieja sociedad amarilla de la Plazoleta de Luis Antúnez nº 1 estaba el directivo D. Bonifacio Vega Nuez, que era a su vez presidente del Porteño CF. Después de hablar largo rato me dijo que sólo podía ofrecerme 5.000 ptas. de ficha y 1.000 mensuales, a lo que yo me opuse rotundamente, ya que previamente habíamos pactado otras cantidades. Regresé a La Laguna muy decepcionado y cuando creía que las negociaciones estaban completamente rotas recibí de nuevo la visita inesperada de D. José Sánchez ofreciéndome 15.000 de ficha y 1.500 mensuales.

Bonifacio Vega Nuez

Estas cantidades las consideré razonables al igualarse al resto de jugadores de la plantilla.

Me instalaron en la pensión Bellamar de la Playa de Las Canteras, aunque comíamos en la calle Ripoche, en un bar denominado La Habana, que era del mismo propietario. La pensión incluía el lavado de ropa y alimentación y el coste total era de 750 ptas. al mes. Yo giraba a mi madre 500 ptas. y me quedaba con las 250 ptas. restantes. ¡En aquella época con ese dinero me podía considerar un hombre rico! Con el tiempo me trasladaría a la calle General Vives en lo alto de la dulcería La Victoria. Sus dueños eran D. José García y Dª Dolores Suárez, que regentaban una casa-pensión donde se hospedaban la mayoría de jugadores foráneos y chicos en edad juvenil con proyección. También el club costeaba la alimentación de algunos compañeros de equipo cuyos padres tenían necesidades económicas. Los platos de Dª Dolores eran exquisitos y recibíamos un trato muy afectuoso.

Contrato del jugador Macario con la UD Las Palmas, obrando en representación del club, D. José Sánchez.

 

¿Cuándo se incorporó a los entrenamientos?

- Llegué antes de comenzar el Campeonato de Primera División con el tinerfeño Pedrín que había jugado conmigo en el Hespérides de La Laguna y un chico llamado Cabrera que no llegó a firmar como profesional. El terreno del Estadio Insular todavía era de tierra. Los trabajadores a las órdenes del Sr. Picart  se esforzaban al máximo para dotarlo de césped y tenerlo disponible al inicio de la liga con el Real Madrid. Los primeros entrenamientos los realizamos en el viejo Campo España. Luego, jugamos un partido en el estadio Barrial de Gáldar entre el equipo titular y una formación de suplentes donde yo fui alineado . En ese encuentro tuve una destacada actuación ganando al cuadro titular, que estaba formado por todos los jugadores del primer ascenso, por cuatro tantos a uno. El técnico D. Luis Valle, dirigiéndose a mí al finalizar el encuentro, me dijo: "Macario, si sigue Vd. en la misma línea, tendrá un puesto en el equipo titular". Sin embargo, a pesar de sus buenas intenciones, con el ascenso se había desatado toda una histeria colectiva y el público seguía pidiendo con ardor aquella legendaria formación que había vapuleado en nuestro estadio al CD Málaga.

Macario y Pedrín el día de su presentación ante la afición canaria.

Los jugadores de la UD Las Palmas ejercitándose en el antiguo Campo España a las ordenes del técnico Luis Valle.

 

Luis Valle.

 

Yo comprendí desde un primer momento que tendría que esperar pacientemente y aprovechar mi oportunidad...

Licencia del jugador Macario Fernández Castro (Macarito).

 

¿Recuerda el día de su debut?

- Nuestra severa derrota por cuatro tantos a uno en el comienzo de la liga ante el Real Madrid precipitó mi debut en el equipo amarillo. Fue en Balaídos en el segundo partido del campeonato contra el Celta de Vigo. Realizamos un primer tiempo extraordinario con dos goles de Peñita magníficos de ejecución. El público vigués se rendía ante nuestra superioridad y coreaba todas las jugadas pero en el segundo tiempo tuvimos errores garrafales, terminando incomprensiblemente perdiendo el partido por el abultado tanteo de cinco a dos.

Mi presentación ante la afición canaria fue al siguiente domingo ante el Racing de Santander.

 

Equipo de la UD Las Palmas frente al Racing de Santander.

De izquierda a derecha, de pié: Gorrín, González, Juanono, Elzo, Yayo, Castañares, Ignacio y Juanito Gil (masajista).

De rodillas: Macario, Pedrín, Padrón, Peña y Cedrés.

 

El extremo Macario ha sido uno de los jugadores más carismáticos y queridos de toda la historia del club. En la imagen, consigue un valioso gol ante el Deportio de La Coruña con su peculiar estilo incisivo y valiente.

 

Macario.

 

¿Cuáles fueron a su criterio, las razones del primer descenso?

- Éramos jugadores con falta de experiencia en Primera División. Recuerdo que entrábamos noblemente al balón y nos faltaba picardía y serenar nuestro juego en momentos cruciales. Los refuerzos llegaron tardíamente, sobre todo el fichaje del guardameta Pepín que debutaría en enero, cuando nuestra situación en la tabla clasificatoria era muy difícil de remontar.

No estábamos acostumbrados a viajes tan largos con tantas paradas y aquel ruido infernal de las hélices.

Luego, aquellos autobuses de madera transitando por muchos caminos de tierra. La pobreza de aquella España de postguerra aún te sobrecogía. Llegábamos completamente exhaustos y mareados del viaje. A mí me daban fuertes dolores de cabeza y comencé a sentir una gran nostalgia de mi familia y mi ciudad natal teniendo que acudir a uno de los médicos del club - Dr. D. Valentín de Armas - quien fue siempre muy paciente y generoso con mi persona.

 

Dr. Valentín de Armas.

Al siguiente año vendría Patricio Caicedo. Éste era un buen entrenador con una larga experiencia como jugador y técnico de clubes de la solera del RCD Español o Atlético de Bilbao. Era de excelente trato con el jugador pero no le acompañaría la suerte, marchándose sin lograr el objetivo del ascenso.

El técnico Patricio Caicedo escoltado por el Gerente, D. Juan Obiol, y el entrenador auxiliar Carmelo Campos.

Nunca he ocultado mi predilección por Satur Grech. Fue, sin ninguna duda, el entrenador que mejor me comprendió, tanto deportivamente como a nivel humano. Era un técnico de mucho carácter pero que daba mucha confianza al jugador. Con él regresamos a la División de Honor y realizamos excelentes campañas.

Satur Grech.

¿Qué recuerda de aquel segundo ascenso en Tenerife?

- Nuestra segunda vuelta fue excelente. En el primer inicio de la liga tuvimos algunos titubeos pero los últimos encuentros fueron un auténtico espectáculo. Primeramente viajamos a la península para jugar con el Mestalla y nos alinearon a casi todo el equipo del Valencia logrando igualar a dos tantos. El siguiente encuentro en Mallorca ganamos por el resultado de tres a dos siendo nuestro equipo muy elogiado por la crítica. De regreso a la isla vencimos al Castellón por el abultado tanteo de siete a cero. En este partido hicimos una auténtica exhibición. De no haber jugado tanto para la galería con objeto de complacer al público el resultado podía haber sido de escándalo.

Última presentación de la UD Las Palmas ante sus aficionados frente al CD Castellón en el Estadio Insular.Esta la misma alineación fue la que cerró  la competición liguera en Santa Cruz de Tenerife el día 25 de abril de 1954.

De izquierda a derecha, de pié: Pepín, Beneyto, Torres, Villar, Juanono, Beltrán y Gorrín.

De rodillas: Ricardito, Macario, Villota, Gallardo y Peña.

Equipo del CD Castellón, severamente goleado en el Estadio Insular.

El jugador Macario en las páginas del "Boletín Informativo" del club.

 

Llegada del moto velero "Marte" al muelle de Santa Cruz a las nueve de la mañana.

 

 

Imagen gráfica del "Ciudad de Algeciras" con un exceso de pasajeros de tal magnitud que hizo temer a los dirigentes de la tripulación por su seguridad, retrasando su marcha al dudar de la conveniencia del viaje. Finalmente y después de no pocas polémicas zarpa del muelle del Puerto de La Luz, llegando a Santa Cruz a la una de la tarde del domingo.

 

Recibimiento tributado a la última expedición. Los seguidores amarillos habían zarpado hacia Santa Cruz de Tenerife el día anterior, esperando la llegada de los nuevos pasajeros.

 

Finalmente vendría nuestro último choque en Tenerife, que era crucial para nuestras aspiraciones de ascenso. Fue un partido muy disputado y de mucho nervio. El club tinerfeño, primado por el Málaga, parecía que se jugaba la vida y el ambiente en el estadio era sobrecogedor. A nosotros nos bastaba un empate para ascender aunque una vez finalizado el partido nos enteramos de la derrota de nuestros perseguidores en sus respectivos choques. El partido fue excesivamente brusco produciéndose las expulsiones de Óscar y Gallardo.

El CD Tenerife posando para los fotógrafos antes del comienzo del partido.

Salida al campo del Heliodoro Rodríguez López de los jugadores de la UD Las Palmas por el siguiente orden: Pepín, Juanono, Beneyto, Torres, Beltrán, Villar Macario, Gallardo, Villota y Ricardo.

 

Formación de la UD Las Palmas que al empatar en el Estadio Heliodoro Rodríguez López con el CD Tenerife conseguiría el segundo ascenso de nuestro equipo a la División de Honor.

De izquierda a derecha: Pepín, Beneyto, Villar Torres, Juanono, Beltrán y Gorrín.

De rodillas: Macario, Villota, Ricardo, Peña, Gallardo y Juanito Gil (masajista).

El árbitro Sr. Tabernero expulsa a Gallardo y Óscar por agredirse mutuamente. En la imagen se observa cómo el delegado de campo tinerfeño increpa alevosamente a nuestro jugador a la salida de éste del terreno de juego. El masajista amarillo, Juanito Gil, trata de mediar en el conflicto ante la presencia del árbitro.

 

El estadio era un verdadero infierno y los jugadores nos dejamos influir por el ambiente, deteniéndose el juego continuamente. Con el pitido final la explosión de júbilo fue enorme, lanzándose los aficionados grancanarios, que fueron en gran número, a la cancha mientras nosotros alzábamos en hombros al entrenador Satur Grech y al secretario técnico Luis Valle que había sido precisamente el entrenador del primer ascenso de la UD Las Palmas a Primera División.

La alegría se desbordó al sonar el pitido final del encuentro en el Estadio Heliodoro Rodríguez López de Santa Cruz de Tenerife. Nuestros jugadores expresan su júbilo llevando a hombros a su técnico, Satur Grech, que pasaba a engrosar los anales de la historia amarilla como entrenador del segundo ascenso de nuestro equipo representativo.

De izquierda a derecha: aficionado, Juanito Beltrán, Ricardito, Vallecillo (practicante), Gallardo, Gorrín, Satur Grech (a hombros), Villar, Juanito Gil y Manolo Torres.

 

Los jugadores amarillos no quisieron olvidar tampoco a su asesor técnico, D. Luis Valle, expresándole su reconocimiento. Se daba la circunstancia de que D. Luis Valle había sido el entrenador del primer ascenso de nuestro equipo y en esta segunda etapa en el club, en labores de Secretario Técnico, trabajó estrechamente con Satur Grech, con quien le unían grandes lazos de amistad. En la instantánea de Hernández Gil, nuestro capitán, Juanito Beltrán, es el encargado de llevarlo a hombros mientras Satur Grech y demás jugadores le expresan su alegría.

 

Forjadores del ascenso.

 

¿Cómo se vivió la alegría del ascenso?

- La noche antes del encuentro nos hospedamos en el Hotel Anaga y nos sucedió un caso muy simpático. Los hinchas tinerfeños nos enviaron una charanga muy escandalosa que tocaba sin cesar toda clase de instrumentos para no dejarnos dormir, objetivo que consiguieron ya que no logramos conciliar el sueño en toda la noche. Sin embargo, nosotros estábamos dispuestos a morir en el campo y muy mentalizados en la victoria.

El recibimiento en la isla de Gran Canaria fue apoteósico. Desde Gando fuimos paseados en aquellos coches descapotables conducidos por los exjugadores victoristas Hilario Marrero y Santiago Déniz entre otros. Al llegar a Las Palmas, hicimos un recorrido por toda la ciudad. La gente se apiñaba en las calles para vernos pasar y desde los balcones nos arrojaban flores y confetis. ¡Aquel recibimiento no se me podrá olvidar mientras viva! Al día siguiente realizamos la clásica visita al Ayuntamiento y al Gobierno Civil, siendo agasajados con todos los honores por las autoridades. Fuera nos esperaba una multitud enfervorecida que nos aclamaba sin cesar. A los pocos días regresé a La Palma, mi isla natal, para ver a mi madre.

Los jugadores amarillos a su llegada a la isla. Después de ser invitados a un refrigerio en la Residencia Feluco Bello de Tafira Alta, tomaron rumbo a Las Palmas en dirección al Gobierno Civil. En la imagen gráfica, el chófer, Santiago Déniz, antiguo jugador del Victoria, conduce su coche descapotable por toda la ciudad en compañía de Juanono, Pepín, Macario, Gallardo, Villar, Beltrán y Gorrín.

 

Aspecto que ofrecía la Plaza de la Feria a la llegada de nuestros jugadores.

Al llegar al Gobierno Civil fueron objeto de una prolongada ovación por parte de una gran multitud de gente allí congregada.

 

La expedición de la UD Las Palmas posa para la cámara de Hernández Gil a las puertas del Gobierno Civil.

De izquierda a derecha, al fondo: Gorrín, Juan Nuez (Capellán Oficial del club), Juanono y Villota.

Segunda fila, de rodillas: D. Eufemiano Fuentes, Beneyto, Pepín, Macario, Villar y Juan Macías (conserje del club).

 

La Copa de la Ciudad.

Este hermoso trofeo con el emblema y escudo de la ciudad fue galantemente ofrecido por el Sr. Alcalde, José Bethencourt, a la UD Las Palmas.

 

¿Cuántas temporadas en la UD Las Palmas?

- Ingresé en el equipo amarillo durante la temporada 1951/52 y permanecí hasta 1960. En este año se produciría una gran renovación de jugadores y a los veteranos nos dieron la carta de libertad.

Cancelación del contrato del jugador Macario con la UD Las Palmas a objeto de fichar en el club valenciano.

 

¿Cómo fue su tan comentado traspaso al Valencia CF?

- Se ha escrito mucho sobre este particular con comentarios para todos los gustos. Puedo afirmar con la mayor sinceridad que los hechos sucedieron de forma casual. Por razones que ni yo mismo puedo comprender realizaba grandes partidos contra el Valencia marcando un buen número de goles. Los directivos valencianos temblaban cuando yo era alineado en el equipo amarillo y se preguntaban cómo mi rendimiento bajaba jugando contra otros equipos y frente a ellos siempre les aguaba la fiesta. Finalmente, los dirigentes valencianistas decidieron contratarme y los aficionados comenzaron a decir que me habían fichado para que no les marcara goles.

 

 

UD Las Palmas. De izquierda a derecha, de pié: Mengó, Beltrán, Beneyto, Verde, Torres y Castellanos.

De rodillas: Sanz, Vázquez, Antonio, Ricardo y Macario.

Valencia CF. De izquierda a derecha, de pié: Timor, Quincoces II, Monzo, Sócrates, Pasieguito, Puchades y Quique (portero suplente).

De rodillas: Maño, Fuertes, Badenes, Buque y Segui.

 

Instantánea del primer gol de la UD Las Palmas en el minuto 13 de la primera parte, obra del extremo Macario.

Recuerdo el día que me despedí del técnico Satur Grech y de todos mis compañeros, me marchaba a un gran club mejorando sustancialmente las condiciones económicas y en lugar de alegrarme no podía reprimir la gran tristeza que suponía para mí dejar aquellos colores. En mi época no había nada como defender al equipo de tu tierra; hoy las cosas son muy diferentes...

Los dirigentes del club amarillo D. Domingo Salas y D. Jesús Rodríguez Doreste me llamaron para comunicarme que iba a ser traspasado al Valencia por tres millones de pesetas. El equipo amarillo no había depositado el derecho de retención y si yo realmente me decidí a abandonar el club fue sinceramente para ayudar a la entidad de la difícil situación económica por la que atravesaba.

 

           

Domingo Salas Araya                  Jesús Rodríguez Doreste

 

A Valencia llegó Vd. con todos los honores...

- En Madrid me esperaba el secretario adjunto del Valencia D. Vicente Peris y D. Pedro Valido Benítez, representante del club canario en la capital de España. Todavía recuerdo como si fuera hoy mi viaje en un cuatrimotor de Iberia.

 

Vicente Peris.

D. Pedro Valido.

 

Macario vistiendo la elástica valencianista.

 

¿Añoraba Vd. mucho la isla?

- Era un ambiente completamente distinto y la verdad es que nunca conseguí aclimatarme. Compartía un ático con Buque, Areta, Ventura y Goyo en el centro de la ciudad donde hacíamos una vida tranquila y hogareña. Mi contrato con el cuadro valenciano fue por cinco temporadas y recuerdo que mi llegada al club causó enorme expectación. Todos querían ver en acción al jugador canario "verdugo" del Valencia en numerosas ocasiones.

En mi opinión realicé una buena pretemporada siendo elogiado mucho por la crítica. Luego, al comenzar la liga fui alineado en veintidós encuentros donde rendí a satisfacción de los técnicos y público en general. Sin embargo, a raíz de unas declaraciones a la prensa, todo cambió de forma drástica para mí.

 

Plantilla del Valencia en la temporada 1956/57. En la imagen, Macario posando con su nuevo equipo en la clásica foto de pretemporada. El primer jugador a la derecha sentado Macario, a la izquierda Padrón "El Gaucho", que posteriormente ficharía en el club amarillo.

 

Tengo entendido que Vd. realizó unas duras declaraciones contra el entrenador...

- Mis palabras fueron tergiversadas y el técnico, D. Luis Miró, las tomó a mal. El prestigioso crítico de Radio Nacional de España en Valencia, D. Jaime Pérez Piña, me preguntó quién era el entrenador que más huella había dejado en mi carrera deportiva. Le contesté de forma espontánea que debía mucho a Satur Grech ya que me había ayudado mucho en mi evolución futbolística, pero que respetaba a todos los entrenadores. Enterado el técnico del Valencia, D. Luis Miró, de mis manifestaciones, me mandó llamar a su despacho y dirigiéndose a mí en un tono altisonante y despectivo me dijo: "De ahora en adelante Vd. no va a ganar para pantalones pues se le van a gastar en la grada".

 

A raíz de unas manifestaciones del jugador Macario, el técnico Luis Miró le condena al ostracismo, circunstancia que propició el regreso del jugador a su antiguo club.

Aquellas afirmaciones llenas de ira hacia mi persona y el posterior ostracismo me hicieron mucho daño e incrementaron la gran nostalgia que sentía de regresar de nuevo a la isla. Había oído hablar que la UD Las Palmas añoraba mis servicios y yo ardía en deseos de vestir la camiseta amarilla de mi tierra. Todos mis sueños se hicieron realidad, fichando de nuevo en el club canario. Los dirigentes del club insular se hicieron cargo de mi ficha respetándome los cinco años de contrato que tenía con el Valencia.

 

El club valenciano gestiona la rescisión del contrato de Macario con el directivo-delegado de la UD Las Palmas en Madrid D. Pedro Valido Benítez.

 

Se dice que en las concentraciones tocaba Vd. el timple ¿De dónde le vienen sus aficiones musicales?

- Desde muy niño recuerdo que toda la familia estaba vinculada a la música. En el taller de carpintería de La Palma arreglábamos instrumentos musicales de cuerda, y yo mismo reparaba las guitarras y timples y les ponía las cuerdas. Allí, en aquel reducido taller, se daban cita muy buenos tocadores, formándose unas parrandas tremendas que terminaban a altas horas de la madrugada.

En las concentraciones llevaba mi timple y llegamos a formar un buen grupo parrandero. Interpretábamos música mejicana y canaria tan en boga en aquella época. Teníamos un número donde Juanono interpretaba "La Estudiantina Portuguesa" que era muy divertido.

Grupo de jugadores de la UD Las Palmas en la concentración del Hotel Santa Brígida en espera del partido contra el Atlético de Bilbao. Macarito, como siempre , ameniza la orquesta.

 

Las concentraciones suelen se aburridas y de grandes nervios ya que no dejas de pensar en el partido que has de afrontar.

Yo, aparte de mi timple, intentaba divertirme para olvidar el encuentro y evitar tensiones.

El defensa Marcial era regularmente mi compañero de habitación. Tenía cosas que no se le ocurrían a nadie. Me enseñaba de memoria todas las estaciones de tren de España y hacíamos interpretaciones muy divertidas.

Marcial.

Un empleado que sufría ataques epilépticos y le llamaban Marcelino "El Campanini" trabajaba en el Estadio Insular limpiando las gradas. Mientras saltaba de grada en grada, con la escoba en la mano, hacía gestos muy quijotescos mientras pronunciaba unos ripios muy extraños que el defensa Marcial se aprendía de memoria. Luego me los hacía recitar y formar dúo con él ante las risas de todos los presentes.

Sin embargo había jugadores que lo pasaban muy mal y no se integraban en el grupo, Recuerdo, por ejemplo, a Manolo Torres que era un excelente jugador y amigo pero que en las concentraciones no hablaba con nadie y solía dar paseos en solitario. De igual forma Alfonso Silva, a quien llamábamos "El Maestro", quien se pasaba las horas encerrado en su habitación o leyendo en un banco del hotel. No le gustaba hablar de fútbol y recuerdo que todos los entrenadores le tenían un respeto reverencial y no se atrevían a advertirle nada  respecto al juego ni a sus ausencias a los entrenamientos. Era una persona sencilla y cariñosa pero muy particular en su forma de ser.

Como futbolista no he visto a ningún jugador canario de la talla de Alfonso Silva.

Manolo Torres.

 

Caricatura de Alfonso Silva, "El Maestro".

 

Apoteósico recibimiento a Alfonso Silva en el Estadio Insular. Como se puede leer en la pancarta, los aficionados le denominaban "El Maestro" desde el mismo momento en que con sólo 17 años y perteneciendo al RC Victoria se convirtió en el mejor jugador del terreno de juego ante el Atlético de Aviación.

 

Crónica de la época.

 

Los jugadores de la UD Las Palmas, Rafael Mujica y Alfonso Silva, saludan a su ex compañero Manolo Montes, en las filas del Osasuna de Pamplona, en el antiguo Estadio de San Juan.

Alfonso Silva firmando en los libros de la historia de la UD Las Palmas.

 

Bueno... ¿Y Rafael Mujica?

- Era otro jugador fuera de serie pero de una personalidad muy diferente a la de Alfonso.

Era un  verdadero galán con las damas y a la menor oportunidad se escapaba del hotel. Un día llegó a regresar al lugar de concentración en una tartana con unas señoritas, algo que a nosotros no se nos pasaba ni por la imaginación. Era muy decidido y no tenía miedo a nada.

Recuerdo que en una ocasión teníamos un encuentro muy comprometido y él celebraba su cumpleaños. Encargó dos cajas de cerveza para brindar después del encuentro, colocándolas en el cuarto del masajista Juanito Gil. Sin embargo, cuando nos dimos cuenta , se había tomado casi una caja él solo antes de salir al campo. El entrenador Ignacio Urbieta se mostraba muy contrariado y preocupado con la situación, decidiendo consultar el percance al médico del equipo, quien aconsejó que se lo llevaran a la ducha y sentaran luego en la camilla. Al poco rato, cuando los jugadores hacíamos ejercicios dentro del vestuario y el jugador suplente hacía igualmente el calentamiento, Rafael Mujica se levanta y comienza a equiparse lentamente.

Mujica.

El entrenador y el auxiliar, Carmelo Campos, mostrando sus caras de asombro le dicen que no estaba en condiciones de jugar reprochándole su actitud. Rafael Mujica, muy serio, les dice mirándoles fijamente: "Cuando termine el encuentro me pueden hacer toda clase de reproches pero no antes".

Se coloca en la formación y sale al terreno de juego dejándonos a todos perplejos.

Desde los primeros compases del partido comienza a desarrollar todas sus virtudes, templando el juego siempre con la cabeza erguida, pasando magistralmente el balón, acudiendo  a los quites para corregir los errores de sus compañeros de defensa y cabeceando todos los balones que llegaban a su área con su proverbial  elegancia . Tantas eran sus facultades y el partido que estaba realizando que el público, en cada intervención, le tributaba una prolongada ovación. Cuando terminó el encuentro, con aplastante victoria sobre el Sevilla, a pesar de los aplausos, entra muy serio al vestuario y dirigiéndose al técnico le dice: "¿Todavía tiene usted algo que reprocharme?"

En los rotativos del día siguiente, Rafael Mujica había sido considerado el mejor jugador sobre el terreno de juego, genio y figura...

¿Cómo aceptaron los jugadores las contrataciones de Alfonso Silva y Rafael Mujica?

- Eran futbolistas de otra dimensión. Como personas ambos tenían una gran generosidad con los desfavorecidos. Las primas de los encuentros las repartían con todos los empleados del club, algo que nunca había visto antes en ningún equipo.

Hay otra anécdota de estos jugadores con D. Jesús García Panasco...

- El Secretario General llegó al club en 1958, cuando la entidad era presidia por Cecilio López. Nosotros ya llevábamos nueve años en el club y no nos gustaban algunas formas en el trato a los jugadores canarios y aunque considerábamos que se trataba de una persona muy educada y eficiente, que hacía todo en beneficio de la entidad, creaba agravios comparativos entre los jugadores de la plantilla. Una de las cosas que nos molestaba y no llegábamos a comprender era que debiéndonos varias mensualidades  no nos recibiera en su despacho haciéndonos esperar en los bancos de la antigua sede social horas y horas   mientras a algunos periodistas  nada más entrar, les recibía de inmediato y con todos los honores.

Jesús García Panasco.

Un buen día llegan a la sed Alfonso Silva y Rafael Mujica y al vernos a todos sentados esperando nos preguntaron muy extrañados: "¿Qué hacen ustedes aquí esperando?". Ambos futbolistas prosiguieron su marcha y tocaron enérgicamente en la puerta del despacho. El adjunto a la secretaría general y jefe de archivos de la entidad, D. José Guerra Pérez, les sale al paso diciéndoles que D. Jesús se encontraba ocupado en esos momentos. Rafael Mujica abriendo la puerta sin ningún temor le dice: "Ustedes están aquí y han sido contratados para facilitar nuestra labor y no para entorpecerla y algo que no les conviene olvidar es que los jugadores debemos tener preferencia  y estar al día en sus emolumentos ya que también estamos expuestos a toda clase de críticas y exigencias".

José Guerra Pérez en su despacho de la antigua sede social. Al fondo un cuadro del malogrado jugador Antonio Vieira.

Los jugadores canteranos acostumbrados a esperar y callar, no dábamos crédito a lo que veíamos y escuchábamos. A partir de ese día las cosas fueron muy diferentes para nosotros aunque una vez estos jugadores causaron baja se volvería a las andadas.

DOS JUGADORES QUE DEJARON PROFUNDA HUELLA.

El recio defensa Beneyto y el veloz extremo Macario durante una concentración en el primer desplazamiento de la UD Las Palmas a Venezuela.

 

¿Cuál fue tu peor momento en el club amarillo?

- Al principio, ya que no era alineado y recordaba mucho a mi madre y ciudad natal. No se creía demasiado en mí y se decía que tenía un juego alocado. En realidad este comentario ha sido una especie de leyenda negra que siempre me ha acompañado. Si yo perdía algún balón o erraba en el disparo no se me perdonaba a pesar de mi juventud. Sin embargo, lentamente fui abriéndome paso, hasta ganarme el respeto de la afición.

Nuestro equipo llegó a ser líder en la temporada 55/56 pero cuando estábamos realizando una temporada fantástica tuvo lugar la desgracia de la lesión de Juanito Beltrán  ante Kubala y la de Marcial, que mermarían el equipo sustancialmente.

La UD Las Palmas le llegó a ganar a todos los equipos de la Primera División, exceptuando al Real Madrid, que en honor a la verdad, también le vencimos limpiamente en la temporada 54/55, ya que a pocos minutos del final íbamos ganado por 1-0, empatándonos el equipo blanco de forma antirreglamentaria, al ser desplazado Pepín descaradamente en el área por el defensa Marquitos, aprovechando Luis Molowny para marcar, cuando nuestro guardameta estaba caído en el césped. Fue un auténtico robo. Aquel día el Sr. Rivero pudo producir un altercado de orden público.

El gol fantasma de Molowny.

El día 9 de enero de 1955, el equipo amarillo fue privado de una clara victoria sobre el Real Madrid por el colegiado Andrés Rivero Lecuona. Cuando todos los aficionados canarios cantaban victoria en el entrañable recinto de Ciudad Jardín, el cuadro "merengue" consigue el tanto del empate por medio de Molowny en clarísima falta, al ser desplazado en su salida el guardameta Pepín por el central madrileño Marquitos.

 

¿Demarcación preferida en el terreno de juego?

- Jugaba indistintamente de interior o extremo. Por mi rapidez al correr la banda sacaba mayor rendimiento jugando de extremo, donde, perdonando la inmodestia, adquirí gran popularidad.

¿Cuál ha sido el gol que más satisfecho le ha dejado?

- Posiblemente el que conseguí contra el Barcelona, al guardameta Ramallets, en nuestro estadio en la temporada 54/55. Aquella tarde Manolo Torres anotaría un tanto magistral de golpe franco directo que llenó el Estadio Insular de pañuelos. El Barcelona no aceptó la derrota de buen grado, tachándonos de violentos y siguió la leyenda negra contra nuestro club.

De igual forma, el gol obtenido en el partido de promoción ante el Levante en el Estadio Insular que nos daba la posibilidad de continuar en la División de Honor.

 

En la imagen, Antonio Ramallets, guardameta del FC Barcelona que vio su meta perforada en dos ocasiones, con goles de Macario y Manolo Torres.

 

Partido de promoción frente al Levante.

Formación que presentó la UD Las Palmas en partido de promoción frente al Levante durante la temporada 1958/59. De pié: Pepín, Pantaleón, Marcial, Villar y Torres.

De rodillas: Juanito Gil (masajista), Larraz, Parodi, Beltrán, De Mola, Naranjo y Macario.

 

 

Y llegó el gol de Macario...

El marcador señalaba 0-1 en el partido de promoción frente al Levante, cuando el bravo extremo amarillo Macario hizo subir al casillero este gol histórico que venía a significar la permanencia de nuestro equipo en Primera División Nacional. El estadio se vino abajo.

 

¿De dónde le viene el sobrenombre de "Siete Machos" o el diminutivo de "Macarito?

-  En aquellos años estaban en boga las películas mejicanas de Jorge Negrete, Pedro Infante o Mario Moreno "Cantinflas". A este último, por el título de uno de sus films le apodaban "El Siete Machos". Yo me reía mucho con sus interpretaciones y trataba de imitarle en las concentraciones y de ahí viene lo de este sobrenombre.

Con respecto al diminutivo de "Macarito", se debe al periodista y locutor deportivo Antonio Lemus. En cada partido que radiaba o en la crónica que escribía diariamente titulada "Cada día"me llamaba "Macarito" en lugar de Macario, al igual que al delantero Ricardito, cosa que si bien al principio no nos gustaba, terminamos por acostumbrarnos.

Antonio Lemus.

 

¿Qué jugadores destacaría de su tiempo? ¿Considera su época mejor que la actual?

- Evidentemente en mis tiempos los jugadores tenían más recursos técnicos y mayor habilidad con el balón, dado que era el único deporte que practicábamos y en todos los lugares habían solares para jugar.

De los canarios me gustaban Luis Molowny, a quien en sus comienzos apodaban "El Niño" y luego "El Mangas" en su trayectoria triunfal en el Real Madrid. De igual forma "El Maestro" Alfonso Silva, Rafael Mujica, Polo, Manolo Torres, Paco Elzo...

 

Polo.

Elzo.

 

De los extranjeros, Di Stéfano, Kubala, Wilkes, Czibor, etc...

El fútbol actual y el de mi época no son compatibles. Es verdad que hoy en día existe una mayor preparación física y se juega a más velocidad pero los partidos son más monótonos y aburridos, exceptuando los grandes clubes como Madrid y Barcelona. Las tácticas modernas, con tanto achique de espacio, han matado al fútbol espectáculo. Ya no se ven aquellas individualidades o aquellas carreras, centros y remates de cabeza, estilo César o Badenes; incursiones por la banda como Gaínza, Miguel "El Palmero" o Gento, malabarismos como Ben Barek, Padrón o Larraz, técnicas tan depuradas como las de Alfonso Silva o Luisito Suárez. Por alguna razón, antes los campos de fútbol se llenaban a rebosar y ahora no se ven sino gradas vacías, exceptuando los grandes clubes. Las imágenes gráficas son una prueba fehaciente de ellos.

¿Acude Vd. a nuestro estadio para ver las actuaciones de su antiguo equipo?

- Cuando causé baja en la UD Las Palmas no pensaba seguir jugando, me atraía montar un taller de carpintería, ya que siempre me he considerado un buen ebanista. Sin embargo, Juanito Beltrán, que había causado baja un año antes, entrenaba al Atlético Baleares pidiéndome encarecidamente que fichara en el club junto a los canarios Ricardito, Peña, Villar y Angelito Montesdeoca.

Al terminar la temporada decidí regresar a la isla y comenzar a ejercer mi profesión.

Frecuentar el estadio me trae una gran nostalgia y no me hace sentir bien. Por otra parte creo que no se ha hecho justicia con los jugadores de mi generación que tanto ardor pusimos defendiendo la camiseta de nuestro club. Defendí los colores amarillos durante casi diez temporadas jugando 170 partidos oficiales con el club y nunca han tenido la menor deferencia con mi persona. Hoy en día veo el fútbol como algo muy lejano aunque me alegro enormemente de las victorias del equipo.

 

Panorámica de la Playa de Las Alcaravaneras a comienzos de los años cincuenta, donde Macario se establecería al llegar a la isla e instalaría un negocio de su propiedad concluida su carrera deportiva.

 

¿Y SI SE VILA?

Ocurría en el partido de mi debut en Balaídos contra el Celta de Vigo. Nuestro entrenador, D. Luis Valle, nos exponía en la pizarra sus planteamientos. Eran lecciones magistrales donde no dejaba ningún cabo suelto.

Ese día su preocupación era notoria, reiterándonos hasta la saciedad las dificultades de jugar en un campo pesado que el equipo local conocía perfectamente. D. Luis nos recalcaba la manera de posicionarnos en el terreno de juego evitando correr en exceso, ya que si no dosificábamos nuestro esfuerzo corríamos el riesgo de agotarnos.

Concluido el  encuentro y con el sabor amargo de la derrota, no nos explicábamos cómo un partido que teníamos completamente dominado y con dos goles a favor habíamos podido perderlo, siendo goleados tan estrepitosamente.

Mientras nos cambiábamos silenciosamente, nuestros rostros reflejaban una gran tristeza. De pronto, divisamos la figura de D. Luis que había bajado a vestuarios para reconfortarnos. Aunque era un hombre muy recto y serio con una personalidad muy acusada, tenía a su vez un gran sentido del humor. Dirigiéndose al grupo de jugadores dijo con una gran firmeza: "¡No quiero ver caras tristes! Lo importante ahora es recobrar nuestro ánimo, que bien nos hará falta para nuestro próximo partido contra el Real Santander. Ahora bien, espero de igual forma que hayan sacado conclusiones de este encuentro y que tomen como moraleja no despreciar nunca al contrario por inferior que pueda parecernos".

Tras un breve paréntesis continuó: "Me viene a colación un viejo cuento chino que aunque es muy popular, lo contaré para los que no lo conocen: En la ciudad de San Francisco un chino insignificante por su estatura, consiguió derribar en una pelea a su contrincante, otro chino muy corpulento. El más pequeño, sentado sobre el estómago del mayor, no cesaba de darle golpes en la cara al mismo tiempo que gritaba desesperadamente: ¡socolo! ¡socolo! Unos transeúntes que se acercaron al oír los gritos, preguntaron al pequeño chino cómo pedía socorro si era él quien estaba castigando duramente a su compatriota, a lo que respondió el pequeño chino rápidamente: ¿Y si se vila? Moraleja: no menosprecies la valía de tu contrario".

Una vez finalizó D. Luis su breve y jocosa disertación, nuestros semblantes cambiaron radicalmente. A partir de ese momento el chiste se pondría muy en boga y cuando a  los jugadores nos llegaban noticias de la facilidad de cualquier rival solíamos rápidamente decir:

¿Y SI SE VILA?

UDLP / Twitter UD Las Palmas